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Quién es Trevor Milton, el antiguo rival de Elon Musk condenado por fraude y que fue indultado por Trump

Condenado por defraudar a inversores tras inflar las capacidades de su compañía de camiones de hidrógeno, el ex CEO de Nikola afirma que recibió un indulto, mientras la empresa atraviesa una bancarrota multimillonaria

Domingo, 30 de Marzo de 2025

El empresario Trevor Milton, fundador de la fallida compañía de camiones eléctricos e impulsados por hidrógeno Nikola, afirmó el jueves 27 de marzo que recibió un "indulto total e incondicional" de parte del presidente Donald Trump. Por medio de una serie de publicaciones en sus cuentas de redes sociales, aseguró que el propio mandatario lo llamó personalmente para informarle la noticia.

"Acabo de recibir una llamada del presidente de los Estados Unidos en mi teléfono: firmó un indulto total e incondicional de inocencia", dijo Milton en un video publicado en Instagram. En otra plataforma, X, reafirmó su mensaje: "Estoy libre. Los fiscales ya no pueden hacerme daño. Ya está. Se terminó".

La Casa Blanca confirmó la autenticidad del indulto. Según CBS News, tres funcionarios del entorno de Trump verificaron que efectivamente se había otorgado la medida de gracia. Esta confirmación frenó las especulaciones iniciales sobre una posible maniobra publicitaria de Milton.

En su video, Milton afirmó: "El mayor regreso en la historia de Estados Unidos está por comenzar". No precisó, sin embargo, si planea volver al sector tecnológico o automotriz, ni qué papel aspira a ocupar en el futuro cercano.

El ascenso meteórico de Trevor Milton: de visionario a multimillonario

Trevor Milton fundó Nikola Motor Company en 2014 con la promesa de revolucionar el transporte de carga pesada mediante vehículos propulsados por hidrógeno y electricidad. Desde sus inicios, la empresa se posicionó como una alternativa futurista a los camiones diésel tradicionales, en un contexto en el que el mercado comenzaba a demandar soluciones de transporte con emisiones cero.

Nikola ganó visibilidad rápidamente. En junio de 2020, la empresa se fusionó con VectoIQ, una firma ya listada en el mercado bursátil, lo que le permitió ingresar al Nasdaq sin necesidad de una oferta pública inicial convencional. La noticia fue celebrada por los mercados, y la valuación de la marca alcanzó momentáneamente los 30 mil millones de dólares, superando incluso la capitalización bursátil de Ford. Este ascenso repentino convirtió a Milton en multimillonario y lo catapultó a la escena pública como referente del sector.

El atractivo de Nikola se reforzó con la firma de acuerdos estratégicos. Forbes recuerda que General Motors se comprometió a adquirir el 11% de la compañía en septiembre de 2020, en un intento por posicionarse dentro del sector de los vehículos limpios. En paralelo, Anheuser-Busch hizo un pedido de 800 camiones, con miras a incorporar flotas sostenibles a su operación logística.

El modelo de negocio de la compañía prometía tecnología propia tanto en baterías como en celdas de hidrógeno, y presentaba prototipos que, según las afirmaciones de Milton, funcionaban con autonomía plena. Estas declaraciones, que luego resultarían fundamentales en el proceso penal en su contra, contribuyeron a sostener la narrativa de que Nikola estaba lista para competir en igualdad de condiciones con gigantes del sector.

Durante esos años, Milton construyó una imagen de emprendedor audaz. Su discurso combinaba referencias a la innovación con declaraciones grandilocuentes sobre el potencial de sus productos. La marca, cuyo nombre aludía al inventor Nikola Tesla, fue concebida como una respuesta directa a la propuesta encabezada por Elon Musk.

La confrontación con Elon Musk y Tesla

Desde sus primeros pasos, Nikola fue percibida como una empresa construida en espejo con Tesla. No solo compartía el nombre del inventor serbio-estadounidense como símbolo de identidad tecnológica, sino que también promovía una narrativa de disrupción en la industria automotriz, centrada en la energía limpia. Esa afinidad conceptual, sin embargo, derivó en una confrontación pública directa entre Trevor Milton y Musk.

Milton buscó posicionar a su empresa como una alternativa superior, enfocada en tecnologías de hidrógeno que -según su discurso- ofrecían mayor autonomía y tiempos de recarga más eficientes que las baterías eléctricas utilizadas por su rival. En repetidas ocasiones, defendió el uso de celdas de hidrógeno como el verdadero camino hacia la descarbonización del transporte pesado, desestimando el modelo de batería recargable de Tesla.

Musk no tardó en reaccionar. Desde su cuenta de Twitter (en ese entonces), calificó públicamente a las tecnologías desarrolladas por Nikola como "staggeringly dumb"("Asombrosamente tontas") y ridiculizó el concepto detrás de las celdas de hidrógeno con un juego de palabras: "fuel cells = fool sells"("Celdas de combustible= ventas para tontos").

Estas declaraciones se inscriben en la lógica combativa habitual del CEO de Tesla, pero también marcaron una línea divisoria ideológica entre ambas compañías: mientras Musk apostaba exclusivamente por electricidad y baterías de litio, Milton insistía en el hidrógeno como combustible del futuro.

Más allá de las diferencias técnicas, el conflicto reveló también dos estilos de liderazgo contrapuestos. El directivo de Tesla, con un historial de productos en funcionamiento y una marca consolidada en el mercado de consumo; su rival, con una empresa en etapa preindustrial que se apoyaba más en promesas tecnológicas que en desarrollos verificables.

Esta comparación constante fue alimentada por analistas, medios y el propio Milton, quien no evitó la rivalidad, sino que la utilizó para consolidar su visibilidad.

Acusaciones, escándalos y condena penal

La narrativa construida por Trevor Milton en torno al potencial revolucionario de Nikola comenzó a desmoronarse en septiembre de 2020, cuando el fondo de inversión Hindenburg Research publicó un informe demoledor que acusaba a la compañía de fraude sistemático. El documento señalaba que la empresa había falseado demostraciones tecnológicas, incluyendo un video promocional en el que un camión parecía desplazarse de forma autónoma, cuando en realidad solo rodaba cuesta abajo sin propulsión.

Las acusaciones desataron una investigación federal que reveló inconsistencias en las declaraciones públicas del empresario. Según los fiscales, el fundador de la compañía mintió sobre el origen de las baterías utilizadas (afirmando que eran de desarrollo propio cuando en realidad eran compradas a terceros), sobre la capacidad operativa de los prototipos de camiones y sobre la construcción "desde cero" de un modelo que no funcionaba.

Estas afirmaciones, repetidas en entrevistas, redes sociales y eventos corporativos, contribuyeron a generar una percepción falsa de avance tecnológico, lo que infló el valor bursátil de la empresa y atrajo inversores bajo premisas engañosas.

Milton renunció como presidente de Nikola en septiembre de 2020, pocos días después de la publicación del informe. En octubre de 2022, un jurado lo declaró culpable de tres cargos: un delito de fraude de valores y dos de fraude electrónico. Fue absuelto de un segundo cargo por fraude de valores. En diciembre de 2023, la justicia federal lo condenó a cumplir una pena de cuatro años de prisión.

Además del caso penal, New York Post reportó que Milton fue acusado por dos mujeres -una de ellas, su prima de 15 años, al momento de los hechos denunciados- de presunto abuso sexual. Si bien estas acusaciones no derivaron en cargos judiciales, se sumaron al deterioro de su imagen pública.

En sus declaraciones tras el indulto, el empresario se refirió a los fiscales como destructores de su vida personal y profesional. Afirmó que ahora podrá "estar con su esposa y con su familia", aunque evitó comentar sobre los hechos que llevaron a su condena.

La caída de Nikola y su bancarrota

La condena penal de Trevor Milton marcó el comienzo del colapso definitivo de Nikola Corp., que no logró recuperarse de la pérdida de confianza del mercado ni de la desarticulación de su narrativa tecnológica. A medida que se profundizaban los cuestionamientos legales y reputacionales, los socios estratégicos se alejaron, las inversiones se diluyeron y la compañía comenzó a evidenciar signos de agotamiento financiero.

En febrero de 2025, la empresa solicitó formalmente la protección por bancarrota bajo el Capítulo 11 del Código de Quiebras de los Estados Unidos, según reportó CBS News. La compañía anunció que buscaría vender sus activos como parte del proceso judicial. Esta decisión llegó pocos meses después de que advirtiera que se estaba quedando sin liquidez y que, sin financiamiento adicional, no podría continuar operando más allá del primer trimestre del año.

A pesar del colapso estructural, Nikola intentó mantener en funcionamiento ciertos servicios básicos para sus clientes existentes. La compañía informó que continuaría prestando soporte técnico limitado y mantendría operativas sus estaciones de recarga de hidrógeno hasta fines de marzo de 2025, siempre y cuando contara con la aprobación del tribunal de bancarrotas para utilizar los fondos necesarios.