La conductora rompió el silencio en su programa radial tras las duras críticas recibidas por las publicaciones de su madre y su hermana, quienes ofrecían localidades para la despedida de Lionel Messi a precios exorbitantes.
La alta demanda para presenciar el encuentro de la Selección argentina ante Benín en el Estadio Monumental desencadenó una fuerte controversia en el ámbito del espectáculo y las redes sociales. La polémica estalló luego de que trascendiera que Dora Caamaño y Maite Arruza, madre y hermana de Yanina Latorre respectivamente, utilizaron sus perfiles digitales para comercializar entradas para la despedida de Lionel Messi a valores ampliamente superiores a los oficiales fijados por la AFA. Ante la ola de cuestionamientos y ataques dirigidos hacia su persona, su esposo Diego Latorre y sus hijos, la panelista realizó un extenso y tajante descargo en su programa radial Yanina 107.9 por El Observador, donde se desligó en forma absoluta de lo sucedido.
Durante su exposición, la conductora expresó su profundo enojo con sus familiares y calificó la maniobra como una falta de respeto inadmisible, remarcando que se enteró de las publicaciones durante el fin de semana mientras realizaba actividades personales. Latorre enfatizó que no está dispuesta a encubrir ni a justificar un hecho que considera ilegítimo, recordando que días atrás se había manifestado públicamente en contra de la venta ilegal de boletos. Asimismo, rechazó las acusaciones vertidas por los usuarios de internet que la señalaban como cómplice, marcando un límite estricto entre su responsabilidad profesional y las conductas individuales que adopten los integrantes de su círculo íntimo.
El punto de mayor tensión en el relato de la periodista estuvo centrado en la actuación de su hermana, a quien responsabilizó por haber organizado la maniobra utilizando la cuenta de Instagram de su madre, una mujer de 86 años ajena a la dinámica de la plataforma. Latorre reveló que mantuvo una discusión con Arruza y reconoció que el episodio generó un daño profundo en el vínculo afectivo, al punto de poner en duda la posibilidad de recomponer la relación en el corto plazo. En ese sentido, desmintió categóricamente las versiones que vinculaban a su sobrino con la estructura organizativa de la AFA y ratificó que cada involucrada deberá asumir las consecuencias de sus actos sin contar con su defensa ni con el uso de su figura pública para limpiar su imagen.