Las acciones del sector tecnológico se desplomaron el jueves mientras los inversionistas evaluaban las repercusiones que tendría una victoria arrolladora de los demócratas en las elecciones intermedias de EEUU para los centros de datos.
Wall Street profundiza este jueves 5 de noviembre su desplome, en medio de una creciente preocupación entre los inversores por el futuro de la inteligencia artificial (IA) tras la contundente victoria del Partido Demócrata en las elecciones legislativas de Estados Unidos, que le permitió recuperar el control de ambas cámaras del Congreso.
El Nasdaq se hunde 4,5%, mientras que un fondo cotizado que sigue a las principales empresas estadounidenses de semiconductores retrocede 10%. La liquidación de acciones tecnológicas se extiende al resto del mercado, con los 11 sectores del S&P 500 operando en terreno negativo, según informó Bloomberg. A su vez, el S&P 500 se desploma un 3,6%, mientras que el Dow Jones se derrumba un 2,9%.
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La caída refleja un cambio abrupto en las expectativas sobre uno de los principales motores del mercado alcista de los últimos cuatro años. Los inversores temen que el nuevo equilibrio político en Washington derive en mayores regulaciones sobre los centros de datos, una infraestructura clave para el desarrollo de la inteligencia artificial, y termine afectando la demanda de chips y las multimillonarias inversiones previstas por las grandes compañías tecnológicas.
La presión se intensificó después de que los balances y las perspectivas de Arm Holdings y Qualcomm decepcionaran a Wall Street, en un contexto de creciente preocupación por las elevadas valuaciones del sector tecnológico.
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Uno de los principales focos de incertidumbre se encuentra en Texas, uno de los estados más importantes para la instalación de centros de datos en Estados Unidos. Allí, la gobernadora electa demócrata Gina Hinojosa reclamó una suspensión inmediata de nuevos desarrollos vinculados con esta infraestructura.
La posibilidad de que otras jurisdicciones adopten medidas similares encendió las alarmas entre los inversores, especialmente por el impacto potencial sobre las compañías que suministran procesadores, equipamiento y servicios para el desarrollo de la inteligencia artificial.
Ohsung Kwon, estratega jefe de acciones de Wells Fargo, advirtió a Bloomberg que el mercado comienza a incorporar en los precios la posibilidad de mayores restricciones a los centros de datos en Texas.
El movimiento también pone de manifiesto la vulnerabilidad de un mercado que concentró buena parte de sus ganancias recientes en un grupo reducido de grandes compañías tecnológicas.
Matt Maley, estratega jefe de Miller Tabak, señaló que la caída comienza a mostrar características de ventas forzadas de acciones de semiconductores, que posteriormente se trasladan al resto del sector tecnológico.
Según explicó a Bloomberg, después de más de un año de advertencias sobre una posible burbuja, los inversores empiezan a abandonar las acciones y refugiarse directamente en liquidez, en lugar de trasladar sus posiciones hacia otros sectores de la bolsa.
Wall Street advierte por nuevas ventas de hasta u$s135.000 millones
La preocupación no se limita al impacto de las posibles regulaciones. Barclays advirtió que los fondos que ajustan automáticamente su exposición a las acciones según la volatilidad podrían vender alrededor de u$s135.000 millones en futuros de índices estadounidenses durante las próximas 24 a 48 horas.
De concretarse, sería el mayor ajuste de exposición de estos fondos desde diciembre de 2018, un antecedente que alimenta el temor a que las pérdidas se profundicen en las próximas ruedas.
Este tipo de estrategias sistemáticas puede amplificar los movimientos del mercado, ya que una mayor volatilidad obliga a reducir posiciones, generando nuevas ventas que, a su vez, incrementan la presión bajista.
Sin embargo, desde JPMorgan consideran que los movimientos recientes responden principalmente a cuestiones de posicionamiento de los inversores y no necesariamente a un cambio estructural en las perspectivas de las empresas.
Christina Jones, integrante del equipo de derivados de acciones del banco, sostuvo que todavía no observa un traslado generalizado de capital hacia compañías rezagadas. Por el contrario, identificó una rotación más concreta dentro de los sectores de tecnología, medios y telecomunicaciones.
En ese universo, las grandes compañías con balances sólidos, acceso al financiamiento y capacidad propia de procesamiento informático muestran una mayor resistencia relativa frente a las empresas más dependientes de financiamiento externo.
Fuente: Ámbito Financiero