Un relevamiento entre bancos líderes da una estimación de entre u$s2.500 millones y u$s2.700 millones para el mes pasado. ¿Es el nuevo piso?
La compra de dólares por parte de los ahorristas argentinos mostró una moderación durante agosto, aunque se mantuvo en niveles elevados. Luego del fuerte salto registrado en julio, cuando las adquisiciones superaron los u$s3.300 millones, las estimaciones privadas ubican la demanda del mes pasado entre u$s2.500 millones y u$s2.700 millones.
La baja respecto del récord de julio estuvo vinculada, en parte, con la desaparición de algunos factores estacionales que habían impulsado la dolarización, como las vacaciones de invierno, el cobro del aguinaldo y los gastos asociados al Mundial.
Sin embargo, en el sistema financiero advierten que el dato más relevante no es la comparación mensual sino el nivel que viene consolidando la compra de divisas. Agosto habría superado los u$s2.440 millones de junio y los u$s2.210 millones de mayo, además de mantenerse por encima del promedio mensual observado durante 2025.
La tendencia muestra que la demanda de dólares dejó de depender exclusivamente de momentos puntuales del año y pasó a ocupar un lugar más estable dentro de las decisiones de ahorro de una parte de la población.
El comportamiento de los ahorristas representa uno de los puntos sensibles del programa económico de Javier Milei. Mientras el Gobierno busca fortalecer la demanda de pesos, consolidar la baja de la inflación y recuperar el crédito, una parte importante de los argentinos continúa destinando sus excedentes a la compra de moneda estadounidense.
En julio, cerca de 1,7 millón de personas accedieron al mercado cambiario para adquirir dólares, una cantidad que refleja la persistencia de este tipo de ahorro incluso en períodos de relativa estabilidad del tipo de cambio.
Uno de los cambios determinantes fue la eliminación de las restricciones cambiarias para las personas, implementada en abril de 2025. Desde entonces, los ahorristas recuperaron mayor libertad para dolarizar sus ingresos disponibles.
Parte de esas divisas permanece dentro del sistema bancario, aunque otra proporción sale del circuito financiero. Esto terminó condicionando el proceso de remonetización que buscaba impulsar el Banco Central.
A comienzos de 2026, el Banco Central había proyectado ampliar la cantidad de pesos en circulación mediante la compra de reservas, con la expectativa de acompañar la recuperación de la economía sin comprometer el proceso de desinflación.
Sin embargo, gran parte de esa emisión terminó siendo nuevamente absorbida. Cerca del 80% de los pesos creados habría sido retirado posteriormente a través de operaciones del Tesoro, colocaciones de deuda y diferentes instrumentos financieros.
La lógica detrás de esa estrategia pasa por evitar que un exceso de liquidez termine trasladándose rápidamente hacia una mayor demanda de dólares.
Como consecuencia, la economía continúa funcionando con una disponibilidad limitada de pesos, mientras que el crédito atraviesa dificultades adicionales por el incremento de la morosidad y una recuperación de la actividad más lenta de lo previsto.
El principal respaldo del esquema aparece actualmente en el sector externo. Argentina se encamina a superar los u$s100.000 millones en exportaciones durante 2026, impulsada principalmente por el agro, la producción energética de Vaca Muerta y la minería.
Ese crecimiento permite el ingreso de entre u$s8.000 millones y u$s9.000 millones mensuales al mercado cambiario.
La mayor oferta de divisas posibilita que el Banco Central compre reservas al mismo tiempo que los particulares mantienen una fuerte demanda de dólares, sin que necesariamente se produzca un salto significativo del tipo de cambio.
Sin embargo, el dinamismo exportador todavía no consigue trasladarse con la misma intensidad al conjunto de la actividad económica. Sectores como la industria, la construcción, el comercio y los servicios siguen dependiendo en mayor medida de la disponibilidad de pesos y del acceso al financiamiento local.
En los bancos consideran que el verdadero interrogante será qué ocurrirá si la compra de dólares se mantiene alrededor de los u$s2.500 millones mensuales durante los próximos meses.
Una demanda sostenida en esos niveles puede limitar la posibilidad de flexibilizar la política monetaria, especialmente a medida que se acerque el calendario electoral de 2027.
Durante 2025, los ahorristas demandaron más de u$s34.000 millones. Algunos analistas financieros comienzan a considerar ese monto como una referencia mínima para un año electoral, cuando tradicionalmente aumenta la búsqueda de cobertura en moneda extranjera.
Así, aunque agosto mostró una desaceleración respecto del pico extraordinario de julio, la tendencia de fondo permanece: Argentina genera un volumen creciente de dólares gracias a las exportaciones, pero al mismo tiempo enfrenta una demanda persistente de divisas por parte de quienes siguen considerando a la moneda estadounidense como su principal instrumento de ahorro.