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Brecha de tasas: por qué los bancos pagan un 20% por los plazos fijos, pero cobran hasta 200% por un crédito

El spread bancario se profundiza afectando directamente a los argentinos que buscan financiarse.


Jueves, 13 de Agosto de 2026

El spread bancario en la Argentina alcanzó niveles récord y profundizó la diferencia entre las tasas que reciben los ahorristas por dejar su dinero en el sistema financiero y las que deben pagar quienes necesitan acceder a un crédito.

Actualmente, un plazo fijo a 30 días ofrece en promedio una tasa nominal anual cercana al 20%. En contraste, los bancos pueden aplicar tasas de hasta el 130% anual en préstamos personales o en la financiación de consumos con tarjeta de crédito.

La diferencia se amplía todavía más cuando se incorpora el Costo Financiero Total (CFT), que contempla impuestos, comisiones y otros cargos asociados a la operación. En algunos casos, ese indicador puede alcanzar hasta el 200% anual.

El economista Jorge Barreto explicó que la distancia entre la tasa activa de los préstamos personales y la tasa pasiva de los plazos fijos llegó a 45,7 puntos porcentuales, más del doble del promedio histórico de 22,6 puntos.

El fenómeno responde a distintos factores. Entre ellos aparecen la eliminación de límites a determinadas tasas e intereses, el aumento del riesgo de incumplimiento, la falta de liquidez en el sistema y los costos operativos e impositivos que afrontan las entidades financieras.

Con la desregulación de las tasas de interés y de los intereses punitorios aplicados a tarjetas y préstamos, los bancos y financieras obtuvieron mayor margen para establecer el costo del financiamiento de acuerdo con el perfil de riesgo de cada cliente.

A esto se suma el incremento de la morosidad. Frente a una mayor cantidad de clientes con dificultades para cumplir con sus obligaciones, las entidades incorporan ese riesgo al precio de los créditos, lo que termina impactando sobre las tasas que paga el conjunto de los usuarios.

Otro de los factores es la disponibilidad de fondos. Los bancos enfrentan mayores dificultades para conseguir recursos destinados a otorgar préstamos y, con una menor liquidez, aumenta el costo de prestar dinero.

Según Barreto, el costo de fondeo del sistema financiero se ajustó con mayor rapidez que las tasas aplicadas a los créditos minoristas, lo que mantiene elevada la diferencia entre ambos valores.

También incide la carga tributaria sobre la actividad bancaria. Impuestos como Ingresos Brutos, Sellos y los gravámenes sobre créditos y débitos se suman a los costos operativos y terminan formando parte del valor final que afronta el cliente.

La situación es todavía más marcada en las fintech y billeteras virtuales que ofrecen financiamiento. Al asumir un mayor nivel de riesgo, estas compañías aplican tasas superiores para cubrirse frente a posibles incumplimientos.

Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) mostró el fuerte crecimiento de la morosidad en ese segmento. Según el relevamiento, pasó del 7,3% en octubre de 2024 al 29,6% en mayo, superando incluso los máximos registrados durante la pandemia.