El Brent cayó a cerca de US$82 por barril tras el anuncio del acuerdo entre Estados Unidos e Irán, pero la baja no se trasladará de forma inmediata a los surtidores. Las petroleras primero deberán compensar la brecha acumulada durante los meses de crudo caro.
El anuncio de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán para poner fin al conflicto en Medio Oriente y avanzar en la reapertura del estrecho de Ormuz provocó una caída inmediata en el precio internacional del petróleo. Sin embargo, esa baja no se trasladará de manera automática al precio de la nafta en Argentina.
El crudo Brent, referencia global del mercado petrolero, retrocedió más de 5% este lunes y se ubicó en torno a los US$82 por barril, su valor más bajo en los últimos tres meses. Aun así, en el mercado local estiman que los combustibles seguirán altos por al menos dos meses.
La razón principal es que las refinerías deben compensar primero la brecha acumulada durante los meses en que el petróleo internacional se mantuvo en niveles elevados, mientras el precio interno no acompañó completamente esa suba.
Desde el 1 de abril rige en Argentina un mecanismo que YPF definió como un buffer o amortiguador de precios. El esquema, luego replicado por el resto de las petroleras, toma como referencia para las transacciones internas el valor del crudo de marzo, cercano a los US$70 por barril.
Durante el conflicto en Medio Oriente, el Brent llegó a escalar hasta valores cercanos a los US$126 por barril. Esa diferencia entre el precio internacional y el precio interno quedó registrada en cuentas compensadoras que las refinadoras deberán saldar cuando el crudo vuelva a niveles más bajos.
Por ese motivo, aunque el petróleo haya caído tras el anuncio de Donald Trump, las compañías no prevén una reducción inmediata en los surtidores.
Fuentes del sector señalaron que, si el Brent se estabiliza cerca de los US$70, el plazo para revisar los precios podría acortarse. En cambio, si se mantiene en torno a los US$80 o US$90, el período de compensación se extendería.
En cualquier caso, un eventual ajuste hacia abajo dependerá de que el acuerdo entre Washington y Teherán efectivamente se firme, se sostenga en el tiempo y consolide una baja duradera del crudo.
El pacto fue anunciado por el presidente estadounidense Donald Trump y confirmado por el canciller iraní Kazem Gharibabadi. El entendimiento prevé un cese del fuego por 60 días y la reapertura del estrecho de Ormuz, una vía clave por la que antes de la guerra transitaba cerca del 20% del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado.
La firma formal del memorándum está prevista para el viernes 19 de junio en Suiza, con Pakistán como mediador.
El especialista Daniel Dreizzen, director de Aleph Energy, planteó que el mercado deberá definir ahora si el crudo vuelve a los valores previos al conflicto, cercanos a los US$65 por barril, o si se consolida un nuevo equilibrio con una prima de riesgo geopolítico permanente.
Desde el inicio del conflicto, el precio de la nafta en Argentina acumuló una suba del 24,3% medido en dólares, según un informe del Instituto Argentina Grande.
El incremento fue superior al registrado en otros países exportadores de petróleo de América Latina. Ecuador tuvo una suba de 14,7%, México del 10,7%, Brasil del 4,9% y Colombia del 1,9%.
Para Dreizzen, aun con la caída del crudo, los valores en surtidor no bajarán en el corto plazo. El plazo estimado para empezar a ver algún impacto sería de al menos dos meses, siempre que el descenso del Brent se sostenga.
La caída del petróleo también abre interrogantes sobre las inversiones en Vaca Muerta. Con un barril en torno a los US$80, la formación neuquina sigue siendo competitiva para atraer capital, según el análisis de Dreizzen.
El panorama cambia si el precio se acerca a los US$65, nivel similar al previo al conflicto. Ese valor se ubica cerca del breakeven, es decir, el precio mínimo necesario para que muchos proyectos resulten rentables.
Por debajo de ese umbral, algunos desarrollos podrían perder atractivo financiero y demorar decisiones de inversión.
El tercer punto de exposición es el gas natural licuado. Los grandes proyectos de exportación que Argentina tiene en carpeta, como Argentina LNG y Southern Energy, dependen de precios internacionales suficientemente altos para justificar inversiones millonarias en infraestructura de licuefacción.
Si la reapertura del estrecho de Ormuz empuja el precio del GNL por debajo de los US$10 por millón de BTU, la competitividad de esos proyectos podría quedar bajo presión.
Además, la normalización del tránsito por Ormuz no será inmediata. En el sector advierten que primero deben despejarse posibles minas del canal, reactivarse la producción y recomponerse las operaciones de carga en los puertos del Golfo Pérsico.
Ese proceso podría demorar entre semanas y meses. Por eso, aunque el acuerdo alivió al mercado internacional, el impacto concreto sobre los precios de la nafta, las inversiones petroleras y los proyectos de GNL en Argentina dependerá de la duración del pacto y de la velocidad con que se normalice la oferta energética global.