Las compras de carne vacuna a Brasil ya representan el 7% del consumo local. La menor producción argentina abrió espacio para cortes importados
Durante décadas, la Argentina fue sinónimo de carne vacuna. Sin embargo, en los últimos meses comenzó a registrarse un fenómeno poco habitual: cada vez más cortes provenientes de Brasil aparecen en supermercados y carnicerías del país, atraídos por una diferencia de precios que favorece a los productos importados.
El crecimiento no es menor. Referentes del sector aseguran que el ingreso de carne brasileña aumentó de manera significativa en el último año y ya ocupa una porción relevante del mercado interno. Lo que antes representaba una presencia marginal hoy alcanza aproximadamente el 7% del consumo local, con perspectivas de seguir creciendo.
La explicación principal está vinculada a los costos de producción. Brasil cuenta actualmente con un valor del ganado más competitivo en dólares, una ventaja que permite a sus frigoríficos colocar mercadería en Argentina a precios inferiores a los que ofrece la producción nacional.
La diferencia se observa especialmente en algunos de los cortes más demandados por los consumidores. Asado, vacío, lomo, bife ancho y otros productos llegan a las góndolas con valores que pueden ubicarse entre un 15% y un 25% por debajo de los precios habituales del mercado argentino.
Para muchos compradores, golpeados por la pérdida de poder adquisitivo de los últimos años, esa brecha resulta determinante al momento de elegir.
Desde el sector ganadero sostienen que la situación no responde exclusivamente a una caída en el consumo. Por el contrario, afirman que existe una demanda que el mercado local no logra abastecer completamente debido a una menor producción de carne vacuna.
En los últimos años, la producción nacional mostró una reducción respecto de los niveles históricos. Con menos volumen disponible, tanto el mercado interno como las exportaciones deben repartirse una oferta más limitada, generando espacios que comienzan a ser ocupados por la mercadería importada.
Al mismo tiempo, Brasil busca diversificar destinos para sus exportaciones ante cambios en la demanda de algunos de sus principales compradores internacionales. En ese contexto, Argentina aparece como una alternativa atractiva por cercanía geográfica y por la posibilidad de colocar cortes con buenos márgenes de rentabilidad.
Paradójicamente, mientras aumentan las importaciones, la carne argentina atraviesa un momento favorable en el mercado internacional. Los precios externos se mantienen en niveles elevados y permiten sostener ingresos importantes de divisas aun cuando los volúmenes exportados sean menores que en años anteriores.
El resultado es un escenario inédito para los consumidores argentinos: cortes brasileños compitiendo directamente con la carne nacional en las góndolas y ofreciendo precios más accesibles. Una situación que hasta hace pocos años parecía improbable y que hoy comienza a formar parte de la nueva dinámica del mercado cárnico.