La Casa Blanca reveló el documento del acuerdo y repasa los puntos principales. Cancillería argentina dijo que "mejora las condiciones para producir"
El Gobierno firmó este jueves el acuerdo comercial y de inversiones con Estados Unidos. "Hoy la Argentina dio una señal clara al mundo: somos un socio confiable, abierto al comercio y comprometido con reglas claras, previsibilidad y cooperación estratégica", señaló el canciller Pablo Quirno.
Y repasó los principales puntos del acuerdo con Estados Unidos: "Mejora las condiciones para producir y exportar; amplía el acceso preferencial de nuestros productos al principal mercado importador del mundo; abre nuevas oportunidades comerciales; favorece inversiones; y genera más empleo en nuestro país".
Si bien desde Cancillería difundieron un comunicado en el que repasaban los principales puntos del acuerdo, fue la Oficina del Representante Comercial de EE.UU. la que publicó el documento final, que reúne todos los artículos referidos a temas como aranceles, licencias de importación, propiedad intelectual e inversiones, entre otros.
El acuerdo de Comercio e Inversión Recíprocos entre la Argentina y los Estados Unidos, publicado por el gobierno estadounidense, fija un marco amplio de compromisos económicos, regulatorios y estratégicos que apunta a profundizar la relación bilateral, reducir barreras comerciales y alinear normas clave.
El texto abarca desde aranceles y acceso agrícola hasta propiedad intelectual, economía digital y seguridad nacional, con un fuerte énfasis en cambios regulatorios y operativos por parte de la Argentina.
El acuerdo establece esquemas de reducción y eliminación de aranceles para productos de ambos países. Argentina se compromete a aplicar tarifas preferenciales a bienes originarios de Estados Unidos, mientras que EE.UU. define un régimen de reciprocidad para productos argentinos, con arancel cero para determinados bienes y un tope máximo adicional del 10% para el resto. También se fijan cuotas arancelarias específicas para productos sensibles, con administración transparente y bajo el criterio de "primero llegado, primero servido".
Uno de los ejes más relevantes del texto es la eliminación de trabas regulatorias. Argentina deberá suprimir licencias no automáticas, aceptar estándares técnicos y certificaciones estadounidenses o internacionales y eliminar exigencias duplicadas de evaluación de conformidad. El objetivo explícito es evitar que las regulaciones funcionen como restricciones encubiertas al comercio.
En materia agroalimentaria, el acuerdo exige que las medidas sanitarias y fitosanitarias argentinas se basen en criterios científicos y de riesgo. Se prevé la remoción de barreras sanitarias consideradas injustificadas y el reconocimiento de autoridades estadounidenses, lo que habilita una mayor apertura para carnes, aves, productos cárnicos, lácteos y otros alimentos. El texto incluye plazos concretos para permitir el ingreso de productos avícolas de Estados Unidos al mercado argentino.
Argentina acuerda ampliar la cooperación e intercambio de información relacionada con los procedimientos de derechos antidumping y compensatorios de una de las Partes (incluyendo investigaciones sobre elusión), resguardando la Información Comercial Confidencial.
El capítulo de propiedad intelectual es uno de los más extensos y exigentes. Argentina asume compromisos para reforzar la protección de patentes, marcas y derechos de autor, intensificar la persecución de la piratería -incluida la digital- y avanzar en reformas legales y administrativas. El acuerdo también impulsa la adhesión y ratificación de tratados internacionales clave y la mejora de los mecanismos de control aduanero.
En servicios, Argentina se compromete a no discriminar a proveedores estadounidenses ni imponer nuevas barreras. En el plano digital, el texto prohíbe impuestos a servicios digitales que afecten a empresas de EE.UU., impide exigir transferencia de tecnología o código fuente como condición para operar y garantiza que las transmisiones electrónicas no estén sujetas a aranceles.
El acuerdo incorpora un capítulo sensible de seguridad económica y nacional. Argentina acepta coordinar con Estados Unidos medidas comerciales vinculadas a la seguridad, cooperar en controles de exportación y sanciones, y avanzar en mecanismos de revisión de inversiones por razones estratégicas. También asume compromisos en materia nuclear y de control de tecnologías sensibles.
El texto exige que las empresas estatales argentinas actúen bajo criterios comerciales y sin discriminar a compañías estadounidenses. Además, limita los subsidios distorsivos y establece obligaciones de transparencia sobre la asistencia estatal, en línea con el proceso de privatización y apertura de mercados impulsado por el Gobierno.
Otro eje central es la promoción de inversiones estadounidenses en sectores estratégicos, como energía, infraestructura y minerales críticos -en particular litio y cobre-. Argentina se compromete a facilitar estos proyectos, incluso a través de regímenes de incentivos para grandes inversiones, y a priorizar a Estados Unidos como socio.

Tras la firma en Washington, el canciller Pablo Quirno afirmó que el pacto "da una señal clara" de previsibilidad y apertura. El documento difundido por la Oficina del Representante Comercial de EE.UU. (USTR) incluye compromisos sobre aranceles y cupos, licencias de importación, propiedad intelectual, comercio digital y prohibición de importaciones con trabajo forzoso, entre otros.