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El dólar ya no salva: cuánto perdieron los ahorristas en la era Milei

En diciembre de 2023, cuando Milei asumió la presidencia, el dólar libre se ubicaba cerca de los $1.000. 

Miercoles, 4 de Febrero de 2026

Desde la llegada de Javier Milei al poder, el funcionamiento del mercado cambiario dio un giro inesperado para muchos ahorristas. El dólar dejó de ser el refugio automático frente a la inflación y, por primera vez en años, quienes se volcaron masivamente al billete verde como forma de protección hoy descubren que la jugada no fue tan rentable como imaginaban. La pregunta circula con fuerza: ¿qué pasó con el dinero de quienes compraron dólares desde el inicio del nuevo gobierno?

El escenario inicial parecía previsible. En diciembre de 2023, cuando Milei asumió la presidencia, el dólar libre se ubicaba cerca de los $1.000. Ante el recuerdo de devaluaciones abruptas y crisis recurrentes, miles de argentinos optaron por dolarizar sus ahorros anticipando una nueva suba. Sin embargo, el rumbo económico elegido por el Gobierno alteró esa lógica histórica.

El fuerte ajuste fiscal, la reducción del gasto público y un cambio profundo en la política monetaria lograron frenar la emisión y estabilizar las cuentas. Durante 2024 y 2025, ese combo redujo la tensión sobre el tipo de cambio. El resultado fue un dólar prácticamente inmóvil en términos nominales y claramente retrasado si se lo compara con la inflación acumulada.

Aun así, la demanda minorista de dólares siguió siendo elevada. Desde la eliminación del cepo, las cifras oficiales marcan compras por alrededor de 26.000 millones de dólares. La incógnita es si esa estrategia cumplió su objetivo de preservar el poder adquisitivo.

Los números muestran que no. Quienes se dolarizaron entre diciembre de 2023 y enero de 2024 fueron los más perjudicados. Un ahorrista que compró 1.000 dólares a $1.000 desembolsó un millón de pesos. Si hoy decide venderlos a un valor cercano a $1.430, obtendría $1.430.000. Aunque el resultado nominal parece positivo, al descontar la inflación acumulada la pérdida real ronda el 49%. En términos concretos, esos dólares hoy compran aproximadamente la mitad de lo que compraban al inicio del gobierno.

Para quienes compraron dólares a lo largo de 2024, el deterioro del poder adquisitivo promedió el 21%, con picos de pérdida superiores al 30% en los primeros meses del año y caídas más moderadas hacia fin de período. En 2025, el balance fue algo menos negativo: el promedio de pérdida real ronda el 5%, con septiembre como el peor mes. Solo quienes se dolarizaron entre abril y junio de este año aún conservan una leve ganancia real, cercana al 3%.

La conclusión es clara: quienes eligieron el dólar como única herramienta para resguardar sus ahorros terminaron perdiendo frente a la inflación. En contraste, aquellos que optaron por alternativas en pesos -como plazos fijos, fondos comunes money market, Lecaps o bonos ajustados- obtuvieron rendimientos significativamente superiores.

Por eso, en el ámbito financiero ya se habla del dólar como una de las inversiones menos convenientes del período. El fenómeno responde a varios factores: el uso del tipo de cambio como ancla antiinflacionaria, el superávit fiscal que redujo la emisión, una mejora en las expectativas macroeconómicas y tasas de interés en pesos que superaron ampliamente la evolución del dólar.

Como explicó el economista Camilo Tiscornia, mientras la inflación avanzó a ritmos mensuales del 2% al 3%, el tipo de cambio se mantuvo prácticamente estable, lo que se tradujo en una pérdida de poder adquisitivo para quienes se refugiaron en dólares. En la misma línea, Gustavo Ber destacó que hubo una oportunidad histórica para obtener buenos rendimientos en instrumentos en pesos, y que quienes diversificaron y salieron del billete verde lograron mejores resultados. Christian Buteler coincide en que el mercado dejó de premiar la dolarización automática y exige hoy un análisis más fino del riesgo y las tasas.

La experiencia deja una enseñanza contundente: en un contexto de orden macroeconómico y disciplina fiscal, el dólar ya no funciona como salvavidas universal. Los especialistas recomiendan hoy priorizar bonos en pesos ajustados por inflación, instrumentos a tasa fija y fondos de renta fija en moneda local, utilizando el dólar solo como una cobertura parcial.