El cambio de rumbo de la política cambiaria fue claro en enero. Analistas explican cómo la oferta agrícola, la deuda, la demanda de dólares por turismo y las tasas de interés pueden impactar en el mes
El BCRA acumuló en enero compras netas por más de USD 1.100 millones y superó el 10% del objetivo inicial para 2026, fijado en USD 10.000 millones. El resultado se explica por un fuerte ingreso de dólares, que además contribuyó a reducir presiones sobre el tipo de cambio. Así, las reservas brutas llegaron a ubicarse por encima de los USD 46.200 millones, el nivel más alto desde agosto de 2021.
La autoridad monetaria encadenó 20 ruedas consecutivas con saldo comprador y el desempeño positivo podría mantenerse en febrero, aunque existen factores y condiciones que podrían actuar como limitantes.
En el BCRA evitan hacer proyecciones y sostienen que todo quedará sujeto a la evolución de la demanda de dinero y de la capacidad de abastecerla a través de la adquisición de divisas.
Asimismo, en su último informe de política monetaria, la entidad remarcó: "El aumento efectivo de reservas internacionales dependerá de las posibilidades de acceso a los mercados internacionales para refinanciar la deuda externa". Aclararon que las compras se reflejarán "toda vez que estas no deban ser adquiridas con pesos por el Tesoro para atender vencimientos de capital e intereses".
Desde GMA Capital, la economista Rocío Bisang, dijo que el fortalecimiento de reservas durante enero se debió en gran medida a un elevado flujo de divisas en el mercado, derivado de la emisión de obligaciones negociables (ON) y la liquidación del agro por la excepcional cosecha de trigo, que en esta época tiende a ser algo más magra. A su vez, ayudó la estacionalidad de la demanda de pesos.
La economista de LCG, Florencia Iragui, añadió que el nuevo impulso del crédito en dólares a partir de la suba de depósitos aportó aproximadamente USD 800 millones y detalló que la emisión de títulos privados ascendió a USD 1.700 millones.
El nuevo impulso del crédito en dólares a partir de la suba de depósitos aportó aproximadamente USD 800 millones y la emisión de títulos privados USD 1.700 millones (Iragui)
Bisang proyectó: "Se espera que continúe la emisión de ON en febrero, lo que podría aportar un mayor ingreso de divisas al MULC. No obstante, en términos generales, y ya sin el viento de cola de enero, se anticipa que será un mes algo más desafiante".
"Ya sin el viento de cola de enero, se anticipa que será un mes algo más desafiante", estimó Rocío Bisang
Anastasia Daicich, directora de Qualy Consultora, señaló que la continuidad de las compras por parte del BCRA en las próximas semanas dependerá de las condiciones de oferta y demanda del mercado.
Por el lado de la oferta, febrero suele ser un mes de escasa liquidación del sector agropecuario, por lo que el Gobierno deberá ser cauteloso para evitar saltos cambiarios.
En lo que respecta a la demanda, indica Daicich, operan dos factores que la sostienen y que, en consecuencia, compiten con la acumulación de reservas: el turismo y los pagos de deuda externa.
No obstante, la economista identificó otros elementos que restringen el apetito de dólares y favorecen la estabilidad del tipo de cambio:
La continuidad de tasas de interés elevadas: la Tamar -tasa promedio de los depósitos a plazo fijo mayoristas (a partir de $1.000 millones) a 30-35 días-, supera el 36% anual, cuando a mediados de diciembre de 2025 se ubicaba en 27%. Esto define una tasa real todavía positiva (si la inflación anual se estabilizara en el orden del 31%), que incentiva el carry trade.
La tendencia a la remonetización: la base monetaria registra un crecimiento desde octubre, tendencia que también se observa en los depósitos en entidades financieras. Tanto los billetes y monedas en poder del público como los depósitos se mantienen por encima de los niveles del último bimestre de 2025, aunque ambas variables permanecen estables desde mediados de diciembre.
Factores adicionales serán que la actividad se mantenga estancada o amesetada -lo que moderaría la demanda de dólares para importaciones- y que la inflación no genere sobresaltos que impulsen el tipo de cambio, el cual se ajusta con un rezago de dos meses bajo el nuevo esquema de bandas cambiarias.
La evolución de la inflación y la actividad pueden influir en la compra de dólares del BCRA
Por otro lado, el panorama de febrero en términos de obligaciones en dólares luce más despejado que el de enero.
"Es probable que el Gobierno pueda mantener el ritmo de compras", concluyó Daicich.
En una línea similar, Nicolás Guaia, CEO de Max Capital Asset Management, consideró que la estacionalmente alta demanda de dinero y la remonetización post electoral podrían mermar este mes.
"Sin embargo, seguirá la liquidación de dólares producto de las emisiones soberanas, sub-soberanas y privadas de deuda, que todavía tienen un plazo de varios meses para hacerlo. Si el contexto político se mantiene estable, es probable que la dinámica de acumulación de reservas continúe", apuntó Guaia.
Si el contexto político se mantiene estable, es probable que la dinámica de acumulación de reservas continúe (Guaia)
A mediano plazo, Iragui cree que el boom de las ON, la estacionalidad del agro a favor y la posibilidad de que crezcan los depósitos en dólares pueden dar margen al BCRA para que aumenten las reservas brutas. El número final al que asciendan se verá limitado por los pagos de deuda en moneda extranjera que hay que afrontar este año.
De este modo, el BCRA empieza a enviar señales concretas y largamente esperadas al mercado, con el objetivo de profundizar el descenso del riesgo país, que actualmente se mantiene por debajo de los 500 puntos básicos.
"Hacia adelante, será fundamental que persista esta dinámica para que el riesgo país comprima aún más y se logre el ansiado roll over de la deuda en dólares, necesario para mejorar efectivamente el balance del BCRA y darle sustentabilidad al programa económico, reduciendo eventuales tensiones cambiarias", evaluó la consultora Invecq en un informe.

Desde las constructoras señalan que en el inicio del 2026 se está trabajando con incrementos más moderados, lo que permite planificar con mayor previsión