La próxima cosecha dejaría USD 4.000 millones extra por suba de precios y de producción, en particular de trigo y maíz.
Los últimos datos de actividad publicados por el Indec confirmaron algo que el mercado intuía, pero que ahora empieza a quedar negro sobre blanco: la economía está mostrando una solidez mayor a la prevista, incluso en meses tradicionalmente sensibles como los preelectorales. Con este panorama, el crecimiento del PBI para 2025 ya tendría un piso cercano al 4,5%, mientras que varias consultoras elevaron su proyección a 4% o más, alineándose con la expectativa del equipo económico, que prevé una expansión superior al 5% en 2026.
Uno de los motores de este escenario optimista es el repunte reciente del precio internacional de la soja. La reactivación comercial entre Estados Unidos y China impulsó una mejora del 8%, llevando la tonelada de USD 390 a USD 420. Según estimaciones de LCG, esta suba implica USD 1.400 millones adicionales para la producción argentina, un espaldarazo relevante en un momento de transición productiva.
Aunque se espera una cosecha levemente menor en soja, las proyecciones totales para la próxima campaña agrícola -incluyendo maíz y trigo- muestran una mejora del 10%, alcanzando uno de los niveles más altos de los últimos años. La Bolsa de Comercio de Rosario calculó que entre mejores precios y mayores volúmenes, la Argentina podría recibir USD 4.000 millones extra respecto a la campaña anterior.
A este escenario agroindustrial favorable se suma un cambio clave en el contexto global: la Reserva Federal de Estados Unidos ya inició el ciclo de bajas de tasas y se espera que continúe a lo largo del año próximo. Esto no solo mejora las condiciones de financiamiento, sino que también vuelve más atractivos los activos argentinos, cuyos rendimientos superan ampliamente los de otros mercados emergentes. Con un riesgo país aún elevado para los avances logrados, el mercado proyecta una caída hacia la zona de 400-450 puntos en los próximos meses.
Si bien el Banco Central todavía muestra fragilidades, el Gobierno viene tomando medidas para reducir tensiones: recompras de deuda en dólares, desarme de contratos futuros y nuevas negociaciones de financiamiento garantizado con bancos internacionales. Tras las elecciones legislativas, la demanda de cobertura cambiaria cayó con fuerza, permitiendo que el tipo de cambio se mantuviera estable incluso en meses de baja estacional de ingresos.
El Ministerio de Economía mantiene cautela respecto al proceso de "remonetización", consciente de que cualquier apresuramiento podría presionar el tipo de cambio o generar un rebote inflacionario. La prioridad del Gobierno es clara: consolidar la baja de la inflación, que se ubicaría en torno al 2,5% este mes, y garantizar estabilidad para fortalecer la recuperación.
En paralelo, algunos sectores continúan mostrando tensiones propias del reacomodamiento económico. El cierre de la planta de Whirlpool en Pilar -que contrasta con el récord en ventas de lavarropas y la fuerte baja de precios- es una muestra de cómo ciertos modelos industriales poco competitivos están dando paso a nuevas dinámicas con mayor apertura y eficiencia. El Gobierno apunta precisamente a encarar reformas laborales y tributarias que permitan que estas industrias puedan volver a competir, recuperar rentabilidad y sostener empleo formal.
De cara a 2026, los motores del crecimiento parecen claros: el agro, la energía, la minería y la infraestructura. Estos sectores prometen un volumen de inversiones y generación de divisas que no se veía en años, en línea con la promesa presidencial de un país con abundancia de dólares y un horizonte económico más estable. El desafío será acompañar ese proceso con reglas claras, modernización del mercado laboral y un clima macroeconómico previsible.
El rumbo está marcado: una economía más abierta, más competitiva y con foco en sectores que lideran la generación de divisas. Los datos ya muestran que el proceso está en marcha.
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La semana trascurrió con las críticas del presidente a la AFA por la sanción a Estudiantes de La Plata, con el escándalo con Victoria Villarruel por los palcos en el Senado y por la posibilidad de tener la primera minoría en Diputados en detrimento del peronismo.