El titular del órgano disciplinario respaldó la decisión de sancionar al club de la Ribera solo con una multa económica por un error administrativo en planillas y desestimó cualquier interferencia dirigencial o del Comité Ejecutivo.
La resolución disciplinaria que evitó la descalificación de Boca Juniors tras un error administrativo en la confección de planillas desató una fuerte controversia institucional entre los clubes. Frente a las duras declaraciones públicas de Nelson Pugliese, vicepresidente de Vélez Sarsfield, quien cuestionó con dureza que las autoridades no aplicaran de manera estricta el reglamento de la competencia, la respuesta de la AFA no tardó en llegar a través del presidente del Tribunal de Disciplina, Fernando Mitjans, quien defendió con firmeza la doctrina jurídica utilizada por el cuerpo colegiado para resolver el reclamo.
En sus argumentos, el titular del órgano punitivo remarcó que el derecho deportivo exige un análisis armónico de las normas, complementado con jurisprudencia local e internacional, descartando de plano una sanción deportiva extrema contra la institución de la Ribera. "¿Era proporcional eliminar a Boca de una fase clasificatoria por un error administrativo en una planilla? Hubiera sido desproporcionado; es como decir: robamos una manzana y te doy cadena perpetua", graficó el directivo, al tiempo que recordó que ese tipo de irregularidades formales contempla taxativamente una pena de carácter pecuniario y aclaró que él no emite su voto personal por su investidura en la presidencia del tribunal.
Asimismo, el dirigente buscó despejar cualquier tipo de suspicacia política y desligó de manera categórica al presidente de la AFA, Claudio Tapia, y al Comité Ejecutivo de haber ejercido presiones o injerencias sobre la determinación final. Mitjans subrayó que el fallo contó con la aprobación unánime de los seis integrantes votantes del cuerpo, sin llamados ni abstenciones, e insistió en que no existió animosidad contra los intereses de la entidad de Liniers, señalando que la impartición de justicia disciplinaria no puede resolverse de forma automática o algorítmica sin evaluar la razonabilidad de las penas.