En la previa del duelo entre Argentina y Austria, Lionel Scaloni y Ralf Rangnick expresaron visiones completamente diferentes sobre las pausas de hidratación implementadas por FIFA durante la Copa del Mundo.
La previa del encuentro entre la Selección Argentina y Austria por la segunda fecha de la fase de grupos del Mundial 2026 dejó un curioso contrapunto entre los entrenadores de ambos equipos. Lionel Scaloni y Ralf Rangnick mostraron posiciones enfrentadas respecto de una de las novedades reglamentarias implementadas por la FIFA: las pausas obligatorias de hidratación.
La medida establece una interrupción de tres minutos a mitad de cada tiempo cuando las condiciones climáticas así lo requieren. Aunque fue pensada para proteger la salud de los futbolistas ante las altas temperaturas, no todos los entrenadores la valoran de la misma manera.
Durante la conferencia de prensa previa al partido, el entrenador argentino reconoció que todavía le cuesta adaptarse a la nueva dinámica que generan las pausas dentro del juego.
"El calor y que se pare el partido constantemente hacen que eso le dé una mano al equipo teóricamente más débil. Se hace un poco cortado. Casi parece real lo de los cuatro tiempos", analizó el técnico campeón del mundo.
Scaloni también explicó que las interrupciones modifican los tiempos habituales de trabajo durante los encuentros. "Nosotros en el descanso, entre que sales del campo y entras tenemos tres minutos para hablar", señaló.
Si bien aclaró que se trata de una medida que ya fue adoptada y que todos deben acostumbrarse, admitió que todavía genera sensaciones extrañas. "Se hace raro adaptarse a eso. Dentro de un tiempo se hará normal como todo lo que se ha mejorado, pero esto todavía no es tan normal para nosotros", sostuvo.
La visión del entrenador austríaco fue completamente diferente. Para Ralf Rangnick, las pausas representan una herramienta útil para corregir aspectos del juego en pleno partido.
"Es una ventaja, porque permite hacer modificaciones. En un partido, ante 65.000 espectadores, hay mucho ruido y es imposible hablar ni a gritos con los jugadores. Esta pausa nos da la posibilidad de hablar y cambiar cosas", afirmó el técnico alemán.
De esta manera, mientras Scaloni considera que las interrupciones afectan la continuidad del juego y pueden alterar el desarrollo de los partidos, Rangnick entiende que ofrecen una oportunidad valiosa para transmitir indicaciones y ajustar cuestiones tácticas durante el encuentro.
El debate refleja una de las discusiones que comenzó a instalarse en el Mundial 2026, donde las altas temperaturas en varias sedes llevaron a la FIFA a reforzar los protocolos de hidratación y protección para los futbolistas.