Analistas Por Antonio Ginart

Los dólares en el placard y la justicia en cámara lenta

El conductor de La Verdad al Aire realizó una dura editorial sobre el análisis de los últimos días.

Lunes, 22 de Junio de 2026

Hay escándalos políticos que duran unos días y otros que quedan atrapados en una especie de freezer judicial. El caso de Martín Insaurralde, Jésica Cirio y ahora Elías Piccirillo parece ser uno de esos.

Todavía están frescas aquellas imágenes del yate en Marbella. Un funcionario bonaerense navegando por el Mediterráneo mientras millones de argentinos hacían cuentas para llegar a fin de mes. Aquellas fotos le costaron el cargo a Insaurralde, pero no alcanzaron para acelerar a la Justicia.

Y ahora aparecen los videos de Jésica Cirio rodeada de fajos de dólares en un vestidor. Billetes en cajones, bolsas y estantes. Imágenes que habrían sido grabadas hace varios años y que recién hoy vuelven a poner el foco sobre una investigación que avanza a paso de tortuga.

Porque recién ahora el juez federal de Lomas de Zamora, Luis Armella, ordena peritajes, allanamientos y medidas para determinar el origen de ese dinero. Recién ahora se buscarán pruebas en una causa que lleva años abierta.

Y acá hay algo que tampoco puede olvidarse. Martín Insaurralde no era un dirigente menor del peronismo bonaerense. Fue uno de los candidatos impulsados por Cristina Kirchner, intendente de Lomas de Zamora, jefe de Gabinete de Axel Kicillof y durante años uno de los hombres con mayor poder territorial de la provincia de Buenos Aires. Junto a Máximo Kirchner, integró el esquema político que manejó buena parte del armado del kirchnerismo bonaerense.

Por eso la sociedad se pregunta por qué la Justicia tarda tanto. Porque no se trata solamente de un divorcio millonario, de un viaje de lujo o de unos videos con dólares. Se trata de determinar si existió enriquecimiento ilícito, lavado de dinero o utilización de fondos cuyo origen no puede justificarse.

Jésica Cirio tiene derecho a defenderse y a denunciar extorsiones si considera que las hubo. Pero los argentinos también tienen derecho a saber de dónde salieron esos dólares y por qué las respuestas llegan siempre varios años después.

El problema no son solamente los fajos de billetes en un vestidor. El verdadero problema es la sensación de que algunas causas avanzan a toda velocidad y otras, sobre todo cuando rozan al poder político, quedan detenidas en cámara lenta.

Los argentinos ya vieron el yate. Ahora vieron los dólares. Lo que todavía siguen esperando es que la Justicia haga su trabajo