La economía mendocina atraviesa un escenario de contrastes, con sectores que muestran recuperación vinculados a la energía y la producción primaria, mientras la industria tradicional y las pequeñas y medianas empresas
La economía mendocina atraviesa un escenario de contrastes, con sectores que muestran recuperación vinculados a la energía y la producción primaria, mientras la industria tradicional y las pequeñas y medianas empresas continúan en retroceso. Así lo planteó el empresario industrial Julio Totero en una entrevista en MNews Radio El Observador Mendoza, donde analizó la situación productiva provincial y nacional.
En un contexto económico marcado por una mañana fría en Mendoza y un clima social atravesado por el consumo de información deportiva y el seguimiento de la Selección Argentina, la atención también se concentra en la evolución de la actividad económica y sus impactos sectoriales.
Totero destacó que existen "buenas y malas" dentro del panorama económico. Entre los sectores con mejor desempeño mencionó el energético, impulsado por el desarrollo de Vaca Muerta, y parte del agro vinculado a la pampa húmeda.
"En términos generales la economía aparece en un franco crecimiento y desarrollo", señaló, aunque aclaró que ese comportamiento no se replica en la microeconomía.
En contraste, la industria, el comercio y las pymes atraviesan un escenario más complejo, con caídas sostenidas en distintos rubros. Uno de los casos más críticos es el sector metalmecánico y metalúrgico, que registra una baja superior al 6% en lo que va del año y niveles de actividad significativamente reducidos.
"Estamos perforando el piso del 40% de capacidad ocupada", advirtió Totero, al explicar que de cada 10 máquinas en una planta industrial, solo 4 se encuentran en funcionamiento. También planteó una lectura más amplia: "De cada 10 empresas, 6 no están operando con normalidad".
"Luces amarillas" en el empleo industrial
El empresario advirtió sobre el riesgo de profundización de la crisis en el empleo industrial si no se revierte la tendencia. En este sentido, describió la situación como un escenario con "luces amarillas" que requieren atención.
La preocupación se centra en el impacto potencial sobre el empleo en los próximos meses, especialmente en sectores que hoy sostienen niveles de actividad bajos pero aún sin una caída abrupta del empleo registrado.
Totero atribuyó parte de la situación a tres factores centrales: caída de la demanda interna, falta de mercados y competencia internacional desigual.
Señaló dificultades para competir con economías como China e India debido a diferencias estructurales en costos, subsidios y sistemas laborales. También cuestionó el nivel de las tasas de interés en Argentina, a las que definió como un sistema que "no acompaña a la producción".
En este contexto, planteó que la apertura de importaciones genera efectos mixtos: por un lado, mejora el acceso a insumos a precios estables en dólares; por otro, exige medidas que protejan a los sectores locales más expuestos.
El proceso de reconversión productiva también fue analizado como parte del escenario actual. Totero explicó que la industria tradicional enfrenta desafíos de adaptación tecnológica, incorporación de nuevas herramientas como la inteligencia artificial y cambios en los modelos de producción.
Sin embargo, aclaró que la principal problemática no es solo la adaptación, sino la falta de demanda y las condiciones estructurales de competencia internacional.
"Es imposible competir con estructuras como las de China o India sin medidas correctivas", sostuvo, al comparar la situación argentina con economías de mayor escala.
En el plano provincial, el análisis se centró en la falta de un motor económico claro que impulse el desarrollo sostenido.
Totero destacó que Mendoza no cuenta actualmente con un vector de crecimiento equivalente al petróleo en Neuquén, la minería en otras provincias o el agro en la región pampeana.
Si bien mencionó actividades históricas como el turismo, la agroindustria y el petróleo convencional, indicó que ninguna de ellas logra hoy traccionar la economía provincial de manera significativa.
En este marco, señaló a la minería y al desarrollo energético vinculado a nuevas áreas como posibles ejes futuros de crecimiento, especialmente en la zona sur provincial y en áreas relacionadas con Vaca Muerta en Malargüe.
El impacto del fondo de resarcimiento aplicado en obra pública fue señalado como un factor que permitió sostener parcialmente la actividad económica en Mendoza en comparación con otras jurisdicciones sin recursos extraordinarios.
También se mencionó la situación crítica de regiones industriales como el conurbano bonaerense, donde la caída de actividad impacta de forma más severa en el empleo y la producción.
En materia laboral, Totero advirtió una caída de puestos de trabajo en el sector industrial y de servicios vinculados al petróleo, con una pérdida estimada de más de 1.500 empleos en el sector.
Los niveles salariales en Mendoza también fueron señalados como inferiores en comparación con provincias con fuerte desarrollo energético o minero, como Neuquén, San Juan o Salta.
A pesar del diagnóstico actual, el análisis incluyó una visión de mediano plazo basada en la posible consolidación de nuevos motores productivos.
"Si Mendoza sigue por este camino de buscar vectores de crecimiento, lo vamos a conseguir", se destacó como perspectiva general, con la expectativa de que la minería y la energía puedan reconfigurar la estructura económica provincial en los próximos años.