Curiosidades Día Mundial

Los tres síntomas de un ACV que conviene reconocer antes de que sea tarde

Especialistas advierten sobre la importancia de actuar de inmediato ante los primeros síntomas y sostener la rehabilitación sin fijar límites de tiempo

Jueves, 29 de Octubre de 2026

Una sonrisa torcida, un brazo debilitado o un habla arrastrada pueden ser signos de un ACV (accidente cerebrovascular). Reconocerlos y buscar ayuda médica de inmediato es crucial para limitar las secuelas de esta emergencia. La prevención, el acceso a tratamientos y una rehabilitación continua son clave.


En el Día Mundial del ACV, especialistas enfatizan la importancia de controlar la presión arterial y otros factores de riesgo. Nuevas recomendaciones médicas han ampliado las opciones de tratamiento y la rehabilitación puede generar avances meses o incluso años después del episodio.


En Argentina, el ACV causa 17.000 muertes anuales, es la principal causa de discapacidad adquirida en adultos, y uno de cada 50 mayores de 40 años ha sufrido uno.


El Dr. Javier Vilosio, de CADIME, advierte que la hipertensión arterial, un factor de riesgo modificable, a menudo no presenta síntomas. Otros factores incluyen diabetes, tabaquismo, colesterol alto, sedentarismo, sobrepeso, fibrilación auricular y una mala alimentación. Es fundamental mantener controles médicos, no fumar, hacer ejercicio, reducir la sal, moderar el alcohol y seguir los tratamientos indicados, así como controlar la glucosa y el colesterol.


La asimetría facial, la debilidad en un brazo y las dificultades para hablar son tres signos de alerta rápida de un ACV. Otros síntomas pueden ser problemas de visión, alteraciones al caminar, pérdida de equilibrio, confusión, pérdida de fuerza o sensibilidad en un lado del cuerpo, y un dolor de cabeza intenso y repentino. Basta con un solo signo de aparición brusca para actuar.


Ante la sospecha de un ACV, se debe registrar la hora de inicio de los síntomas y buscar asistencia urgente. En la Ciudad de Buenos Aires, se llama al SAME (107). Aunque los síntomas desaparezcan, la consulta médica es impostergable, ya que puede ser una señal de un ACV inminente.


El Hospital de Clínicas de la UBA señala que el ACV es la segunda causa de muerte y la primera de discapacidad en Argentina y el mundo. Puede ser isquémico (por obstrucción de una arteria cerebral) o hemorrágico (por ruptura de una arteria cerebral). Ambos requieren atención inmediata.


El Dr. Javier Goland, jefe de Sección Vascular de Neurocirugía, subraya la prevención como la medida más importante: dejar de fumar, controlar la presión arterial, una dieta baja en grasas y ejercicio regular.


Las guías médicas actualizadas han ampliado las opciones de tratamiento. En algunos pacientes, el tratamiento intravenoso puede administrarse hasta 9 horas después del inicio de los síntomas (antes 4,5 horas), y el plazo para la trombectomía (extracción del coágulo) se extiende a 24 horas. Se incluye su uso en casos de obstrucción de la arteria basilar. También se contempla tratar a pacientes con daño cerebral más extenso y niños, y se incorpora un nuevo medicamento trombolítico. Estas actualizaciones aumentan el número de pacientes que pueden beneficiarse de tratamientos que reducen las secuelas.


La rehabilitación comienza durante la internación y puede continuar durante meses o años. Andrea Legarreta, jefa de Rehabilitación de Centro Hirsch, desmiente la idea de que la recuperación se agota en los primeros meses. La rehabilitación se adapta a cada paciente y puede incluir ejercicios para recuperar movimientos y actividades cotidianas. La neuroplasticidad cerebral permite reorganizar conexiones y reaprender tareas, siendo clave para la recuperación.


La familia juega un rol importante en el acompañamiento y el estímulo.


Fabián Elía, tras un ACV a los 62 años, reaprendió actividades básicas y, con rehabilitación, logró vivir de forma autónoma. Su caso ejemplifica que "rehabilitar es acompañar a la persona para que vuelva a participar, decidir y hacer aquello que es importante para ella".