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Un cohete de SpaceX habría caído sobre la Luna: la NASA espera imágenes para confirmar el impacto

El choque programado del Falcon 9 en el satélite de la Tierra se trata de un experimento único que desafía la observación y la gestión del espacio. Astrónomos en todo el mundo también buscan la ansiada fotografía

Jueves, 6 de Agosto de 2026
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Un fragmento de unas cuatro toneladas perteneciente a un cohete Falcon 9 de SpaceX habría impactado durante la madrugada contra la superficie de la Luna a una velocidad cercana a los 8.700 kilómetros por hora. Aunque los cálculos indicaban que la colisión se produciría durante las primeras horas de este jueves, todavía se esperan imágenes que permitan confirmar visualmente el choque.


El objeto corresponde a la segunda etapa del Falcon 9 utilizado el 15 de enero de 2025 para lanzar los módulos lunares Blue Ghost, de la empresa estadounidense Firefly Aerospace, y Resilience, de la japonesa Ispace. El primero consiguió completar con éxito su alunizaje en marzo de ese año, mientras que el segundo no logró aterrizar de manera segura.


De acuerdo con las estimaciones, el impacto debía producirse alrededor de las 6.35 GMT, las 3.35 de Argentina, sobre la cara visible de la Luna. Sin embargo, la zona prevista para la caída se encontraba cerca del límite entre el sector iluminado y el oscuro del satélite, una condición que complicó las tareas de observación desde la Tierra.


Astrónomos profesionales y aficionados prepararon telescopios y cámaras de alta sensibilidad para intentar captar el momento de la colisión y la nube de polvo generada, aunque las condiciones lumínicas impidieron obtener imágenes directas del fenómeno.


La pieza espacial había quedado sin combustible después de cumplir su misión y no contaba con capacidad para regresar a la Tierra ni para abandonar la influencia gravitatoria del sistema Tierra-Luna. Con el paso del tiempo, una combinación de actividad solar y fuerzas gravitacionales modificó su trayectoria hasta dirigirla hacia el satélite.


Los cálculos científicos estiman que el choque habría generado un cráter de aproximadamente 18 metros de diámetro y unos cuatro metros de profundidad. Además, la colisión habría expulsado regolito, polvo y otros materiales lunares a varios kilómetros del punto de impacto.


La confirmación podría llegar a través de los satélites que actualmente orbitan la Luna. Entre ellos se encuentran el Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la NASA y el orbitador surcoreano Danuri, que buscarán obtener imágenes del lugar para compararlas con registros anteriores y determinar las características del nuevo cráter.


Más allá del impacto, el episodio volvió a poner sobre la mesa el problema de la basura espacial. A diferencia de las etapas de cohetes que operan en órbitas bajas y posteriormente ingresan a la atmósfera terrestre, donde suelen desintegrarse, este fragmento permaneció durante meses desplazándose entre la Tierra y la Luna.


La NASA indicó que el episodio no representa ningún riesgo para nuestro planeta y que los datos obtenidos podrán utilizarse para estudiar cómo se forman los cráteres artificiales, cómo se comporta el material de la superficie lunar después de un impacto y cómo mejorar el seguimiento de objetos en el espacio.


El análisis también podría aportar información útil para futuras misiones tripuladas, en momentos en que el aumento de las operaciones científicas y comerciales alrededor de la Luna plantea nuevos desafíos relacionados con el control y la gestión de los desechos espaciales.