El explorador de la NASA detectó una descomunal extensión de fracturas poligonales geométricas en una región conocida como Valle Grande.
El rover **Curiosity**, de la NASA, volvió a captar la atención de la comunidad científica tras registrar una llamativa formación geológica en la superficie de Marte. Durante una de sus recorridas por el planeta rojo, el vehículo fotografió una extensa región cubierta por un patrón de grietas poligonales que, desde una vista aérea, presenta un notable parecido con la estructura de un panal de abejas.
Las imágenes, obtenidas a partir de cientos de fotografías tomadas por el explorador, muestran que estas figuras se repiten de forma continua en distintas direcciones, conformando una de las estructuras más extensas de este tipo detectadas hasta el momento.
El descubrimiento se produjo mientras Curiosity avanzaba por las laderas del monte Sharp, específicamente en una zona conocida como **Valle Grande**. Allí, los científicos identificaron polígonos de entre cuatro y ocho centímetros de diámetro distribuidos a lo largo de una amplia superficie, un registro que supera ampliamente otros hallazgos similares realizados durante la misión.
Además de extenderse sobre el terreno plano, las fracturas también aparecen sobre un montículo arenoso de unos seis metros de altura denominado **Miraflores**, lo que llamó especialmente la atención de los especialistas. Si bien en el pasado ya se habían observado estructuras parecidas en Marte, nunca se había encontrado un campo de estas características con semejante tamaño y continuidad.
Ahora, los investigadores del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA trabajan para determinar cómo se originó esta singular formación. La teoría que reúne mayor consenso sostiene que las grietas se habrían formado hace miles de millones de años como consecuencia de repetidos ciclos de humedad y sequía. Bajo ese escenario, antiguos depósitos de barro se habrían contraído al perder agua, dando lugar al característico dibujo geométrico.
Otra hipótesis plantea que la presión ejercida sobre sedimentos enterrados pudo haber impulsado agua hacia la superficie, favoreciendo la mineralización de las fracturas y preservando el patrón observado en la actualidad.
Los científicos consideran que comprender el origen de estas estructuras será clave para reconstruir la historia geológica de Marte y obtener nuevas pistas sobre las condiciones ambientales que pudieron haber favorecido la existencia de vida microbiana en el pasado del planeta.