Curiosidades Tremendo

El insólito accidente de 61.000 zapatillas Nike que terminó ayudando a la ciencia

Este accidente en el océano Pacífico, se convirtió en un experimento involuntario para estudiar las corrientes marinas

Miercoles, 29 de Julio de 2026

Un accidente marítimo ocurrido hace más de tres décadas terminó aportando información inesperada a la ciencia. En 1990, más de 61.000 zapatillas Nike cayeron al océano Pacífico después de que un buque de carga atravesara una fuerte tormenta. Con el paso del tiempo, su recorrido permitió obtener nuevos datos sobre el comportamiento de las corrientes marinas.


El episodio ocurrió en mayo de ese año, cuando el carguero Hansa Carrier perdió 21 contenedores mientras navegaba por el Pacífico Norte. Cuatro de ellos se abrieron y dejaron en el agua unas 61.280 zapatillas que eran transportadas desde fábricas asiáticas hacia Estados Unidos.


A partir de ese momento, el calzado comenzó a desplazarse impulsado por el viento y las corrientes. Meses después del accidente, miles de zapatillas aparecieron en playas de Oregón, Washington y Columbia Británica.


Los hallazgos continuaron con el paso del tiempo y algunos ejemplares llegaron hasta las costas de Alaska, Hawái y Japón. La enorme distancia recorrida despertó el interés de investigadores que buscaban comprender con mayor precisión cómo circulaba el agua en la superficie del océano.


Uno de ellos fue el oceanógrafo estadounidense Curtis Ebbesmeyer, quien comenzó a recopilar información proporcionada por las personas que encontraban las zapatillas en diferentes puntos.


El accidente ofrecía una oportunidad particular para la investigación: los científicos conocían tanto el lugar como el momento aproximado en el que el cargamento había caído al agua. De esta manera, podían comparar dónde aparecía cada zapatilla con las trayectorias que anticipaban los modelos informáticos.


Los datos obtenidos ayudaron a reconstruir el desplazamiento de las corrientes superficiales del Pacífico y contribuyeron a mejorar las herramientas utilizadas para predecir el movimiento de objetos que quedan a la deriva.


Ese conocimiento también tiene aplicaciones prácticas. Los modelos de circulación oceánica permiten estimar el recorrido que pueden realizar residuos plásticos, redes de pesca y otros elementos flotantes, además de anticipar la expansión de derrames de petróleo para organizar las tareas de contención y limpieza.


Así, lo que comenzó como la pérdida accidental de miles de zapatillas durante una tormenta terminó convirtiéndose en un particular caso de estudio para la oceanografía. Más de 30 años después, el episodio continúa siendo uno de los ejemplos más conocidos de cómo un accidente en alta mar permitió obtener información sobre el movimiento de los océanos.