Lo que comenzó hace diez años con la apertura de unas compuertas de un río hoy muestra uno de sus resultados más simbólico
El inesperado y esperanzador regreso de la nutria al río Manzanares, tras medio siglo de ausencia, confirma la notable recuperación de la biodiversidad y la calidad del agua en uno de los ecosistemas urbanos más emblemáticos de Madrid. Cámaras de seguimiento instaladas en la Presa 6 revelaron la presencia de este animal, un indicador clave de la salud ambiental.
La nutria europea (Lutra lutra), antaño común en la península ibérica, desapareció de muchas zonas en el siglo XX debido a la contaminación y la degradación. Sin embargo, en abril de 2026, técnicos detectaron huellas y excrementos, y posteriormente, cámaras nocturnas captaron imágenes de un ejemplar, confirmando su retorno. Este hito ocurre una década después de una decisión crucial en 2016: la apertura de las presas del Manzanares por el Ayuntamiento de Madrid, impulsada por Ecologistas en Acción, para renaturalizar el río.
La apertura de las presas en mayo de 2016 redujo el nivel del agua, permitiendo que el río recuperara su dinámica natural, formando barras de arena e islas que hoy conectan tramos del cauce. Esta transformación impulsó el regreso de diversas especies, incluyendo peces como gobios, alburnos, carpas, peces gato y barbos. La nutria, al ocupar un nivel alto en la cadena alimentaria, es un bioindicador esencial; su presencia señala la existencia de alimento suficiente, buena calidad del agua y un hábitat diverso. Por tanto, el regreso de la nutria no solo simboliza la vuelta de una especie, sino también la confirmación de que el Manzanares está recuperando su equilibrio ecológico perdido.