Después de haber quitado el artículo de Ganancias de la ley laboral que iba a tratarse mañana, en el Ejecutivo evalúan alternativas para encarar un rediseño impositivo de fondo.
Después de retirar el artículo de Ganancias de la reforma laboral para destrabar el debate en el Senado, el Gobierno empezó a analizar la posibilidad de impulsar un pacto fiscal con las provincias como vía para encarar una reforma tributaria durante 2026. En la Casa Rosada admiten que no hay margen político ni fiscal para un rediseño impositivo profundo sin un acuerdo previo con los gobernadores, por lo que el tema quedaría para el inicio de las sesiones ordinarias, el 1 de marzo.
En Balcarce 50 se inclinan por un entendimiento "amplio" que coordine, especialmente, cualquier discusión sobre Ganancias y su impacto en la coparticipación. "No podemos mover una baja relevante de impuestos nacionales si las provincias y los municipios no acompañan con los suyos", transmiten en el oficialismo, que busca evitar un nuevo frente de tensión con los mandatarios provinciales.
El antecedente inmediato es el propio texto laboral: el oficialismo aceptó quitar la baja de Ganancias para sociedades tras las advertencias de gobernadores sobre el agujero fiscal que podía generar en las provincias. Puertas adentro, además, reconocen que todavía no hay un plan progresivo cerrado para cambios de fondo en 2026 y que opciones como una rebaja del IVA o su "partición" con las provincias hoy aparecen como difíciles por el costo fiscal.
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La decisión se instrumentará mediante un decreto de Javier Milei y busca ganar margen para completar el trámite parlamentario antes de la apertura de las sesiones ordinarias. En Nación insisten en que no retirarán el artículo que reduce el Impuesto a las Ganancias para sociedades.
Así, el esquema que gana terreno es avanzar con proyectos parciales y de bajo costo fiscal, y dejar los cambios estructurales supeditados a un pacto federal. Esa idea coincide con los lineamientos del Consejo de Mayo, que planteó una reducción impositiva condicionada al equilibrio fiscal y a un acuerdo que también abarque tributos provinciales como Ingresos Brutos.
En el equipo económico, que encabeza Luis Caputo, repiten que cualquier baja de impuestos deberá estar respaldada por crecimiento y mayor formalización, mientras la prioridad inmediata sigue puesta en sostener el superávit y cerrar la agenda legislativa de extraordinarias. En la Casa Rosada no descartan que la negociación tributaria se extienda durante todo 2026 y que los cambios de mayor alcance se empujen recién en 2027