El último Boletín Epidemiológico de Mendoza revela que la falta de higiene y la manipulación incorrecta de los alimentos son las causas de los brotes.
Este dato pone en jaque la falsa sensación de seguridad que se tiene al cocinar en casa y resalta la urgencia de revisar los hábitos de higiene, conservación y cocción de lo que llevamos a la mesa.
Las Enfermedades Transmitidas por los Alimentos (ETA) son provocadas por la ingesta de agua o alimentos contaminados con microorganismos patógenos o toxinas.
Lo más peligroso es su carácter "invisible": la mayoría de las veces, el alimento contaminado no presenta cambios en su olor, sabor o aspecto, lo que facilita que el riesgo pase desapercibido hasta que aparecen los primeros síntomas.
El informe detalla que la contaminación puede ocurrir en cualquier etapa, bajo el concepto "de la granja a la mesa". Sin embargo, es en la manipulación final -en la cocina de casa- donde los errores humanos multiplican los casos.
Los especialistas dividen estas patologías en dos grandes grupos que la población debe aprender a distinguir:
Infecciones: ocurren al ingerir microorganismos vivos como la Salmonella, el virus de la Hepatitis A o la Trichinella spiralis.
Intoxicaciones: son causadas por toxinas que ya están presentes en el alimento, como la temida toxina botulínica o las generadas por el Staphylococcus aureus.
Aunque los síntomas más comunes son gastrointestinales (diarrea, vómitos y fiebre), las autoridades advierten que los cuadros pueden agravarse con manifestaciones neurológicas o compromiso renal, especialmente en los denominados grupos de riesgo: niños, adultos mayores, embarazadas y personas inmunocomprometidas.
Uno de los mecanismos de transmisión más frecuentes en el hogar es la contaminación cruzada. Esta se produce, por ejemplo, cuando se usa la misma tabla de madera para cortar carne cruda y luego vegetales, o cuando los jugos de la carne cruda gotean sobre alimentos listos para consumir dentro de la heladera.
Dado que la mayoría de estos brotes de intoxicación no se denuncian o no llegan a recolectar muestras suficientes para su análisis, el informe subraya una limitación crítica: la falta de datos específicos impide, en muchos casos, identificar el agente exacto que causó el brote, dificultando la prevención de futuros eventos similares.
Desde el Ministerio de Salud, enfatizan que la prevención no requiere tecnología compleja, sino disciplina en cuatro pilares fundamentales:
Limpiar: lavado frecuente de manos y superficies de contacto.
Separar: mantener siempre aislados los alimentos crudos de los cocidos.
Cocinar: asegurar que los alimentos alcancen la temperatura interna adecuada para destruir bacterias.
Enfriar: no romper la cadena de frío y refrigerar rápidamente los alimentos sobrantes.
La batalla contra las intoxicaciones alimentarias se gana, hoy más que nunca, frente a la bacha y la hornalla de casa. La detección precoz y la notificación inmediata ante los primeros síntomas siguen siendo las mejores herramientas para evitar que un malestar familiar se transforme en una emergencia sanitaria.

Aunque el Gobierno apura las conversaciones con las bancadas dialoguistas, todavía no logró un consenso final. La influencia de los gobernadores y las modificaciones pedidas.