El Fiat 1500 Familiar y el Volkswagen 1300, dos modelos nacidos en la década del 60 que siguieron caminos muy diferentes en el país.
Hubo una época en la que las calles argentinas estaban pobladas por autos que hoy despiertan nostalgia apenas aparecen. Entre ellos estuvieron el Fiat 1500 Familiar y el Volkswagen 1300, dos modelos nacidos en la década del 60 que siguieron caminos muy diferentes en el país.
El Fiat 1500 se convirtió en uno de los vehículos emblemáticos de la industria automotriz nacional. Fiat comenzó a producir el modelo en Argentina en septiembre de 1963 y, un año después, incorporó la versión Familiar, pensada especialmente para quienes necesitaban combinar un auto de uso cotidiano con mayor espacio para pasajeros y equipaje.
La rural tenía la misma base mecánica del 1500, pero modificaba su carrocería para extender el techo hasta la parte posterior e incorporar un gran portón trasero. Además, los asientos posteriores podían rebatirse y llevar la capacidad de carga hasta unos 1.000 litros. También recibió una suspensión trasera reforzada para soportar mejor el peso adicional.
Era, en definitiva, una suerte de antepasado de los familiares modernos: un vehículo preparado para llevar a la familia, cargar equipaje y afrontar viajes largos en una Argentina donde las rurales ocupaban un lugar importante.
El 1500 terminó convirtiéndose en un verdadero éxito. Entre todas sus variantes -sedán, coupé, familiar y pick-up- se fabricaron más de 120.000 unidades en el país entre 1963 y 1972. Incluso llegó a tener protagonismo en el automovilismo argentino.
Mientras el Fiat 1500 construía buena parte de su historia dentro de las fábricas argentinas, el Volkswagen 1300 pertenecía a otra de las grandes familias de la industria mundial: la del mítico Escarabajo.
La denominación 1300 identificó a una de las evoluciones del Volkswagen Type 1, equipado con un motor bóxer de 1.285 centímetros cúbicos, refrigerado por aire, instalado en la parte trasera y asociado a la tracción posterior. A pesar de los cambios mecánicos y estéticos que recibió durante décadas, el Escarabajo conservó prácticamente intacta la silueta que lo hizo reconocible en cualquier lugar del mundo.
Y ahí aparece una diferencia interesante con la historia del Fiat 1500: mientras el modelo italiano tuvo una fuerte producción nacional y se transformó en parte de la industria argentina de los años 60, el Escarabajo nunca alcanzó en el país la presencia masiva que consiguió en otros mercados latinoamericanos.
A nivel mundial, sin embargo, su historia fue extraordinaria. El Volkswagen Type 1 superó los 21,5 millones de unidades producidas y permaneció en fabricación hasta 2003, cuando salió el último ejemplar de la planta mexicana de Puebla.
Así, el Volkswagen 1300 y el Fiat 1500 Familiar representan dos caras de una misma época. Uno formó parte de uno de los fenómenos automotrices más grandes de la historia mundial; el otro encontró en Argentina un lugar privilegiado y se convirtió en uno de aquellos autos familiares que acompañaron la vida cotidiana de miles de personas.
Hoy, encontrarse con cualquiera de los dos circulando por la calle es mucho menos frecuente. Y quizás por eso, cuando aparecen, ya no son simplemente autos viejos: son pequeñas postales sobre ruedas de una Argentina que cambió por completo.