Analistas Editorial por Sergio Prunam

El mercado le está pasando la factura a la Argentina

Otra vez arriba de 500. Otra vez reservas que bajan. Otra vez bonos que venden. Y otra vez el Gobierno mirando al dólar como si el dólar fuera toda la economía.

Miercoles, 16 de Setiembre de 2026

El riesgo país regresó por encima de los 500 puntos básicos. Los bonos argentinos volvieron a caer y las reservas brutas del Banco Central terminaron por debajo de los US$50.000 millones. El dólar, en cambio, permanece relativamente tranquilo.


Esa combinación es mucho más interesante que cualquier discurso oficial.


Porque el mercado está diciendo algo bastante concreto: el problema argentino no es hoy una corrida cambiaria; es el precio que los inversores están poniendo para financiar al Estado argentino. Y ese precio volvió a subir.


Hace pocos días el riesgo país había perforado los 500 puntos y parecía encaminarse hacia una mejora sostenida. Ahora volvió a superar esa barrera. En el mercado, 500 no es un número mágico, pero sí funciona como una referencia: Argentina todavía está lejos de financiarse normalmente. Mientras tanto, el Banco Central enfrenta otra dificultad.


Las reservas están por debajo de los US$50.000 millones, en un contexto en el que la acumulación de divisas viene perdiendo fuerza. El propio Varela señala hoy que el BCRA no está logrando juntar reservas al ritmo que el mercado esperaba. Y aparece una paradoja bastante incómoda:


El dólar está tranquilo porque el mercado no está corriendo hacia el dólar, pero los bonos argentinos tampoco consiguen comprador suficiente como para bajar el riesgo país. Son dos mercados que están contando historias distintas. La explicación internacional existe. El petróleo está presionando a los mercados, las tasas estadounidenses están en el centro de la escena y la decisión de la Reserva Federal agrega volatilidad. Pero echarle toda la culpa a Wall Street sería demasiado fácil. El deterioro de los bonos argentinos también tiene una explicación doméstica.


Y ahí está el dato que debería mirar el Gobierno. Argentina necesita financiarse.


Necesita renovar deuda, conseguir crédito privado, bajar el costo de capital de las empresas y transformar el orden fiscal en inversión. Con un riesgo país arriba de 500 puntos, cada dólar que Argentina quiera conseguir afuera sigue siendo caro.


Mientras tanto, el mercado accionario tampoco acompaña con entusiasmo.


La Bolsa porteña viene perdiendo terreno relativo y los inversores internacionales siguen siendo extremadamente selectivos. No alcanza con que YPF, energía o alguna empresa puntual consiga financiamiento: el mercado todavía no está comprando una historia argentina completa.


Y acá aparece la parte verdaderamente incómoda.


El Gobierno logró estabilizar el dólar. Pero ahora el mercado le está poniendo precio a la segunda parte del programa. Esa segunda parte se llama crecimiento, crédito y reservas. No se trata de repetir que la macro está ordenada. Hay que mirar cuánto cuesta financiarse, cuánto acumula el Central, cuánto produce la economía y cuánto crédito llega al sector privado.


Porque los mercados no leen discursos. Leen balances. Y hoy los números dicen:


riesgo país: más de 500 puntos;


reservas: menos de US$50.000 millones;


bonos: otra vez bajo presión;


dólar: estable;


mercado accionario: sin fuerza suficiente.


No es una catástrofe. Pero tampoco es el despegue financiero que algunos empezaban a descontar hace apenas unas semanas. La Argentina volvió a quedar en ese lugar incómodo donde el dólar no explota, pero el financiamiento tampoco se abarata.


Y eso tiene un costo. El mercado no está corriendo contra Milei. Está cobrando caro para creerle. Y si sigue aumentado impuestos (como la modificación de los endosos de CVN) y presión de cobro sobre todas las empresas, el tema se va a poner peor. Incluso con sus soberbias creencias de que reeligen.


Lo hemos dicho varias veces, despierten solitos, porque si no los van a despertar otros. En Mendoza también...