La camioneta trasladará al papa León XIV en su visita al país. La conversión implicó un trabajo de ingeniería extra para soportar un peso inusual
La llegada del papa León XIV a la Argentina genera una enorme expectativa y uno de los protagonistas de su visita será un vehículo de fabricación nacional. Toyota fue la automotriz elegida para desarrollar los Papamóviles que utilizará el pontífice durante sus recorridos por Buenos Aires y Córdoba.
La visita apostólica está prevista entre el 8 y el 11 de noviembre de 2026 y marcará el regreso de un Papa al país después de casi cuatro décadas. La última visita había sido protagonizada por Juan Pablo II en 1987, mientras que Francisco, pese a su origen argentino, nunca regresó durante su pontificado.
En medio de los preparativos para recibir a León XIV, Toyota Argentina asumió la tarea de adaptar dos unidades de su emblemática Hilux para los desplazamientos del máximo representante de la Iglesia católica.
Las camionetas fueron fabricadas en la planta industrial de Zárate, provincia de Buenos Aires, y modificadas especialmente para cumplir con las exigencias técnicas y de seguridad establecidas por el Vaticano.
Para este proyecto, la automotriz japonesa utilizó como base la Toyota Hilux de cabina simple, una versión especialmente destinada al trabajo que ofrece mayor espacio en su sector de carga.
La camioneta cuenta originalmente con un motor turbodiésel de 2,4 litros, capaz de desarrollar 150 caballos de fuerza y un torque de 400 Nm, asociado a una caja manual de seis velocidades.
Sin embargo, para transformarla en un vehículo adecuado para el Papa fue necesario realizar importantes modificaciones estructurales.
Uno de los principales desafíos técnicos consistió en adaptar la suspensión para soportar una distribución de peso diferente de la habitual, especialmente por la presencia de pasajeros y equipamiento adicional en la parte posterior.
Para conseguirlo, se trabajó sobre los elásticos y amortiguadores, con el objetivo de proporcionar la estabilidad necesaria durante los recorridos.
La transformación estuvo a cargo de Vallé Equipamientos, una empresa con 70 años de trayectoria especializada en carrozado y equipamiento vehicular, que cuenta con certificación de Toyota Motor Corporation de Japón.
Los vehículos fueron desarrollados siguiendo las especificaciones del Vaticano, aunque algunos detalles relacionados con sus sistemas de protección permanecen bajo reserva por razones de seguridad.
Toyota preparó y donó dos unidades especialmente acondicionadas. Una será utilizada durante las actividades previstas en Buenos Aires y la otra estará destinada a los recorridos del pontífice en Córdoba.
La primera camioneta fue entregada formalmente el 28 de octubre al nuncio apostólico en Argentina, monseñor Michael Wallace Banach, durante una presentación realizada en el concesionario Kansai.
El concesionario Kansai también cumplió un papel importante en las gestiones con la Santa Sede y la Conferencia Episcopal Argentina, mientras que la empresa Furlong participó en el traslado de los vehículos.
Además de las dos Hilux, Toyota dispondrá de una flota de apoyo de aproximadamente 20 unidades para acompañar los desplazamientos previstos durante la visita papal.
La elección de este modelo representa un reconocimiento a uno de los vehículos más importantes de la industria automotriz nacional.
La Hilux se fabrica en la planta de Toyota ubicada en Zárate desde 1997 y se consolidó como una de las principales camionetas del mercado argentino y latinoamericano.
Actualmente, la planta bonaerense funciona como uno de los principales centros productivos de la compañía en la región, con una importante participación en las exportaciones automotrices.
La empresa proyecta alcanzar durante 2026 una producción récord de 184.000 unidades, mientras que aproximadamente el 80% de los vehículos fabricados se destina a mercados internacionales.
De esta manera, una camioneta producida por trabajadores argentinos será parte de uno de los acontecimientos religiosos más importantes de las últimas décadas en el país.
La utilización de vehículos especialmente modificados para trasladar al Papa tiene antecedentes históricos en Argentina.
Durante su primera visita, en 1982, Juan Pablo II recorrió las calles a bordo de una Ford F-350 modelo 1981, que originalmente funcionaba como grúa de auxilio del Automóvil Club Argentino (ACA).
La camioneta fue transformada en tiempo récord, luego de que se confirmara la llegada del pontífice en junio de ese año, en plena Guerra de Malvinas.
Los mecánicos retiraron el equipamiento de auxilio e instalaron una cabina especial con cristales antibalas para garantizar la protección del Papa.
Cinco años después, durante su segunda visita en 1987, se desarrolló un nuevo Papamóvil a partir de componentes de vehículos Chevrolet.
El proyecto estuvo a cargo de SEVEL, compañía que fabricaba modelos Fiat y Peugeot en Argentina. La unidad contaba con una cabina blindada y espacio para el pontífice y dos cardenales.
Debido al peso del vehículo, los traslados entre distintas ciudades se realizaban mediante un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Argentina.
En aquella visita también se utilizó una Renault Trafic especialmente acondicionada por ingenieros y operarios de la planta de Santa Isabel, en Córdoba.
Casi 40 años después, la industria automotriz argentina volverá a tener un papel destacado en una visita papal, esta vez con dos Toyota Hilux fabricadas en el país y adaptadas para acompañar a León XIV durante su recorrido.