Otra vez los dos cucos del año (el petróleo y la IA) volvieron a provocar estragos en todos los mercados. Hubo caídas gruesas en algunas empresas tecnológicas, con bajas importantes en oro, plata y criptomonedas. Sorpresivamente, los bonos del Tesoro de EE.UU. volvieron a ser refugio, en tanto que los bonos franceses se hunden. A nivel local, los títulos públicos y privados perdieron valor y el riesgo subió al mayor nivel en un año.
Mientras buena parte del día fue enfocado en los medios locales por la toma de una alcaldía de CABA, con un policía tomado como rehén por varios detenidos, algo que terminó bien luego de la entrega de un par de pizzas, el mundo financiero vivió hoy una de las jornadas más intensas de todo este año.
Tal como viene pasando desde hace rato, el foco del problema volvió a estar en nuevos momentos de tensión en Medio Oriente, algo que llevó al petróleo a su precio más alto de los últimos seis meses (con la variante Brent a más de US$ 113 por barril). Al tiempo que siguen apareciendo estados contables de empresas vinculadas a la inteligencia artificial, que no convencen a los inversores, provocando huida de varias empresas grandes.
En este caso, uno de los detonantes del movimiento estuvo colocado en la compañía Meta, que presentó balance con buenos números, pero reconociendo que va a tener que seguir haciendo inversiones multimillonarias en inteligencia artificial para seguir desarrollándose, lo cual no convence a los que miden la relación entre ganancias escasas frente al dinero que se tiene que poner en juego.
Todo esto, petróleo e inteligencia artificial, determinaron que reinara en todos los mercados una huida hacia la calidad, con una sorpresa que no se estuvo dando últimamente. Hubo una fuerte compra de bonos del Tesoro de EE.UU., por lo que la tasa a 10 años de esos papeles se desplomó del 5,3 al 4,9% anual, en lo que fue considerado como claro refugio ante la situación crucial actual de los mercados.
Así, el mercado general de cambios estuvo partido en dos, con el dólar global subiendo en América Latina, mostrando alguna firmeza en Argentina, en tanto que el franco suizo y sobre todo el yen mejoraron contra la moneda estadounidense, en lo que también fue considerada como una movida de búsqueda de algún tipo de refugio.
Y otro de los elementos más destacados de todo este movimiento es que, con los bonos del Tesoro norteamericano pagando 4,4% anual a 1 año y 5,3% a 30 años, los que terminaron sufriendo más de lo esperado fueron los metales preciosos (oro y plata) y las criptomonedas, que no pagan renta, con caídas consistentes que fueron del 2 al 10%, en un movimiento ciertamente brusco.
El resultado tuvo también un jueves rojo para todas las Bolsas, con caídas del 1 al 3,5% en los mercados grandes. Pero con una particularidad: hubo derrumbes en varios papeles importantes. Moderna perdió 17,6%, Nokia cayó 14,8%, SpaceX se hundió 9% y hubo duros descensos del 7 al 8% en Marvell, Sandisk, ADV, Intel, Arm y Meta.
Por supuesto, nada de lo ocurrido hoy fue sorpresivo. Desde hace rato se sabe que EE.UU. no puede concluir con su conflicto con Irán. Hoy, a 12 días de la elección de medio término, Trump (que corre el riesgo de quedar como pato rengo) y Netanyahu anunciaron que continuarán con el enfrentamiento con Teherán. Eso mantiene alto al crudo. Y también desde hace meses se dice que las cotizaciones de la IA ya alcanzaron cotizaciones altísimas, posiblemente de burbuja.
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Y en medio de todo el temblor internacional, está la debilitada Argentina, que tiene la condición de tener "alto beta", es decir sobre reacción a las subas y a las bajas: si todo aumenta, lo argentino sube más y si todo baja, lo argentino pierde más terreno. Pero esta vez esa condición no se dio.
El mercado cambiario local estuvo con el dólar blue quieto y con los dólares oficiales y financieros marcando algún aumento, sobre todo el contado con liqui, que ya se distancia del dólar mayorista con una brecha cambiaria de casi 8%. Pero el BCRA pudo comprar algunos dólares (US$ 61 M) y terminó perdiendo algunas reservas (US$ 59 M), por lo que el dólar en la Argentina estuvo más tranquilo que en Chile y México, por ejemplo.
Y en el caso de los títulos, hubo descenso en los bonos locales, hubo bajas como en casi todas partes. En Francia, por ejemplo, el precio contado de los bonos galos sufrió tanto que su tasa a 10 años terminó en el 5,07% anual, el nivel más alto desde 2002. Y, los bonos soberanos argentinos también perdieron valor, no demasiado más que papeles similares, pero el riesgo país argentino escaló hasta 704 puntos básicos (llegó a estar otra vez al borde de los 710 puntos, tal como pasó hace algunos días), pero ahí aparecieron compradores.
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En tanto que la Bolsa de Buenos Aires terminó con un descenso del 1,5%, con más negocios que en la víspera. Nada demasiado más amargo que la caída del 2,6% que tuvo el Nasdaq de NY o el descenso del 1,2% que anotó la Bolsa de San Pablo, a solo una rueda de negocios para que llegue el balotaje del domingo, con la intención de voto entre Bolsonaro y Lula cabeza a cabeza, luego de que el actual presidente brasileño regara al país con plan platita para conseguir votos y acortar la diferencia que sufrió en primera vuelta.
Detrás de toda esa radiografía puramente financiera, a lo largo del día aparecieron indicadores positivos y negativos. Por ejemplo, las ventas en supermercados cayeron por tercer mes consecutivo en agosto: perdieron 0,8% contra julio y 3,7% contra agosto 25. En tanto que la CEPAL anunció que recorta la proyección del crecimiento del PBI argentino de 2026 de 3,3% a 1,9%, en tanto que lo achicó de 3,4% a 3% anual para 2027.
Y, del lado positivo, según la UTDT, la confianza del consumidor subió 0,8% en octubre por el impulso de la compra de bienes durables. Los escribanos de CABA informaron que en setiembre se hicieron 9,2% más escrituras que en agosto, pero 5,5% menos que en setiembre 25, y que el precio en dólares de una escritura promedio subió 1,3% contra agosto y 2,8% por encima de setiembre de 2025. Y la Bolsa de Comercio de Rosario dijo que la producción argentina de trigo 26/27 alcanzaría los 23,8 Mt, por debajo de las 28,5 MT del año pasado, pero confirmándose como la segunda mayor producción de los últimos 17 años.
El horizonte está bastante en veremos. Hoy mismo se confirmó que la economía norteamericana sigue mostrando firmeza. Los pedidos de ayuda por desempleo fueron en EE.UU. por 194.000 casos, 6.000 menos que los 200.000 esperados. Y, ante ese indicador, el CEO de Insigneo adelantó en su estimación que la Fed no realizaría nuevas subas en su tasa de interés base.
Hoy mismo, las tasas largas de EE.UU. estuvieron todas para abajo, y cuanto más largas fueron, más bajaron: se pagó 4,4% anual a 1 año de plazo, 4,8% anual a 5 años, 4,9% anual a 10 años y 5,3% anual a 30 años. Con eso como joystick, en el exterior el dólar subió 0,5% en Chile, 0,2% en México y Brasil y 0,1% contra el euro, no cambió contra la libra y el yuan, pero bajó 0,5% contra el franco suizo y 0,8% contra el yen.
Mientras que, en el mercado cambiario local, con el blue sin cambios, los dólares oficiales subieron apenas, pero los dólares financieros aumentaron algo más, sobre todo el ccl. Con el dólar oficial a $ 1549,75, el BCRA compró US$ 61 M en el mercado local y, al final del día, la autoridad monetaria perdió reservas por US$ 59 M. Y, con eso, el dólar oficial subió $ 3,60 hasta $ 1549,75, el dólar blue no cambió y siguió a $ 1565, el dólar senebi subió $ 2,44 hasta $ 1554,13, el dólar mep subió $ 4,09 hasta $ 1552,31 y el contado con liqui saltó $ 14,36 hasta $ 1648,12. Por lo que la brecha entre el oficial y el blue fue del 1% y la brecha entre el ccl y el mayorista ya roza el 8%, una diferencia que ya empieza a inquietar.
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En los bancos, entre tanto, no hubo apuro. El stock de depósitos no se está moviendo demasiado y hubo una leve baja para la tasa de los plazos fijos: por plata chica se siguió pagando 20,5% anual (16% en bancos grandes y 24% en bancos chicos) y por plata grande el premio bajó de 27,3 a 27% anual.
En títulos públicos, mientras tanto, con menos negocios, los bonos argentinos bajaban y en algunos casos terminaron con leve suba, pero sin embargo el riesgo país subió en 41 unidades, hasta 702 puntos básicos, el mayor valor desde octubre 25, es decir desde que el tío Bessent salvó a Milei en la elección de medio término del año pasado.
En papeles privados, hubo finalmente cierre mixto en la Bolsa de Nueva York, con suba del 0,1% para el Dow, pero con baja del 1,2% para el S&P y con caída del 2,6% para el Nasdaq. En tanto que la Bolsa de San Pablo bajó 1,2% y la Bolsa de México perdió 0,5%.
El daño en el mercado bursátil local fue bastante parecido. Con $ 63.727 M operados en acciones y $ 507.403 M en cedears, la Bolsa de Buenos Aires bajó 1,5%. Mientras que las ADR argentinas que cotizan en NY terminaron con suba del 3% para Bioceres, con baja en bloque del 2 al 3% para Central Puerto, Telecom, Macro, Galicia, Cresud, Supervielle, YPF, BBVA, Loma Negra, Mercado Libre y Edenor.
Y, finalmente, el panel de commodities tembló y fue lo que marcó el ritmo de casi todo. El petróleo subió 1,5%. Hubo un marcado descenso para los metales preciosos, sobre todo para la onza de plata, que cayó casi 5%. Los metales básicos también estuvieron para abajo. En Chicago, la soja subió, pero tanto el maíz como el trigo terminaron con bajas. En Rosario, en cambio, tanto el trigo como el maíz pudieron recuperar, pero hubo nuevas bajas para la soja y sobre todo para el girasol. Y, por último, sobresalió el dato que más alteró a los criptoadictos: el bitcoin perdió 3,6% con bajas de hasta el 10% para el resto de las monedas de ese paneL.
FUENTE: EL ECONOMISTA
luisalbertovarela@hotmail.com