Se le atribuye un rol activo en un presunto circuito de lavado con fondos de Lázaro Báez y Cristóbal López.
A dos días del inicio del juicio por Hotesur y Los Sauces, Máximo Kirchner está en el centro de la acusación, señalado por su rol activo en la administración de las empresas familiares. La documentación del expediente detalla su participación en el cobro de cheques, la representación de la inmobiliaria Los Sauces y pagos por propiedades que luego fueron alquiladas a empresarios vinculados al Estado.
Máximo y Cristina Kirchner serán juzgados a partir del 23 de octubre, en un proceso unificado por decisión de la Cámara de Casación. En el caso Los Sauces, la fiscalía imputa a Máximo como organizador de una asociación ilícita y por lavado de dinero, debido a su intervención en operaciones como la suscripción de contratos, movimientos bancarios y retiro de fondos.
La investigación también reveló un incremento patrimonial de Los Sauces de más del 12.000%, pasando de $100.000 a más de $12,1 millones. Se destaca que Máximo Kirchner cobró fondos de Valle Mitre, empresa de Lázaro Báez, depositando más de trece cheques en el Banco Santa Cruz. Un cheque de diciembre de 2011, por $68.209,50 a favor de Los Sauces S.A., muestra un sello con el nombre de Máximo Kirchner y su firma como presidente de la sociedad, lo que para la acusación prueba su participación en la recepción del dinero.
La hipótesis fiscal es que los alquileres y pagos de empresas de Báez y Cristóbal López se usaron para blanquear fondos ilícitos.
Otro aspecto documentado es la compra de un dúplex y cinco unidades complementarias en Madero Center. Néstor Kirchner adquirió estos bienes en 2008 por US$1.407.000 "para y con dinero" de Los Sauces. El expediente detalla la intervención de Máximo en el primer pago de US$422.000, realizado con un cheque de la cuenta personal de Néstor Kirchner, endosado por Los Sauces, también representado por Máximo. El inmueble fue luego alquilado a empresas de Cristóbal López.
La investigación también incluye la construcción de un complejo habitacional de cuatro departamentos por Lázaro Báez para Los Sauces, con una factura de $1.478.158,62 de la firma Loscalzo y Del Curto en 2009.
La acusación abarca diversas operaciones: compra de inmuebles, obras, contratos de alquiler y movimientos bancarios. También se atribuye a Máximo participación en la adquisición de uno de los hoteles familiares. Entre 2009 y 2016, las empresas de Báez y Grupo Indalo concentraron el 88% de la facturación de Los Sauces, lo que los fiscales consideran clave para explicar el presunto lavado de dinero.
El juicio se inicia tras la defensa pública de Máximo Kirchner a su madre, y a pesar de que ambos solicitaron no asistir presencialmente a las audiencias. Con la unificación de Hotesur y Los Sauces, diecinueve personas serán juzgadas para determinar si las operaciones comerciales y bancarias constituyeron un mecanismo de lavado y la responsabilidad de cada acusado.