La firma Vaspia cesó sus actividades productivas y desvinculó al personal con deudas de aguinaldo y aportes. En medio de las protestas, trascendió que la patronal propuso entregar 300 kilos de bronce para cubrir la liquidación.
Un insólito y tenso conflicto laboral sacude al cordón industrial del conurbano bonaerense tras el cese definitivo de actividades de la metalúrgica Vaspia, una empresa radicada en el partido de Lanús con más de seis décadas de trayectoria en la transformación y fundición de metales no ferrosos. La compañía apagó de manera permanente sus hornos productivos y despidió a la totalidad de su dotación fabril, en medio de un proceso de vaciamiento denunciado por los operarios, quienes aseguran no contar con garantías de cobro respecto a sus liquidaciones finales.
El malestar de los trabajadores se profundizó ante la falta de interlocución directa con los accionistas y por el arrastre de deudas previas, que incluyen salarios cobrados de manera irregular desde mediados de año, el medio aguinaldo pendiente y la falta de depósito de aportes de la seguridad social que figuraban retenidos en los recibos de haberes. En ese contexto de incertidumbre económica, trascendió que la patronal habría acercado una propuesta atípica para compensar parte del pasivo laboral: entregarles unos 300 kilos de bronce que permanecían acopiados en el predio fabril para que el personal los comercialice por cuenta propia.
La planta industrial se especializaba históricamente en la manufactura de piezas de precisión para el mercado energético, destacándose entre sus principales líneas de producción las válvulas para garrafas de gas licuado. Sin embargo, en los últimos años la ecuación financiera de la firma experimentó un deterioro sostenido producto del ingreso masivo de componentes importados, el encarecimiento de la materia prima virgen y la falta de inversión tecnológica para sostener la rentabilidad frente a la competencia externa.
Frente a la parálisis total de las instalaciones y la ausencia de los titulares de la firma, los despedidos montaron una guardia de protesta en las puertas del establecimiento para evitar el retiro de maquinaria o insumos. La situación fue trasladada a los canales formales mediante la intervención de la seccional Avellaneda de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y la comisión interna, con el objetivo de exigir el cumplimiento estricto de las indemnizaciones de ley en sede ministerial.