Aunque el Vaticano aún no emitió una confirmación oficial, la Conferencia Episcopal y el Gobierno ya evalúan un itinerario pastoral para noviembre que incluiría Buenos Aires, Córdoba y Santiago del Estero, además de una misa multitudinaria en el Monumental.
La Iglesia católica argentina aguarda con máxima expectativa una confirmación oficial por parte del Vaticano, luego de que la posibilidad de una histórica visita del papa León XIV al país comenzara a tomar una fuerza inédita tras el anuncio de su próximo viaje a Perú, programado para el mes de noviembre.
A pesar de que todavía se espera la definición formal de la Santa Sede, la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) y las autoridades locales ya comenzaron a evaluar de manera preliminar los posibles escenarios y la compleja logística que demandaría el arribo del Sumo Pontífice. Al respecto, el arzobispo de Mendoza y presidente de la CEA, monseñor Marcelo Colombo, se mostró cauteloso pero optimista al expresar que, si bien todavía no ha llegado información oficial, la comunidad eclesiástica mantiene el deseo de contar pronto con una ratificación del destino.
De concretarse el viaje, la llegada de León XIV representaría la primera visita de un Papa a la Argentina en casi cuatro décadas, siendo los históricos recorridos de Juan Pablo II en 1982 y 1987 los últimos antecedentes de un líder de la Iglesia Católica en suelo nacional. Ante la magnitud de la feligresía que se movilizaría, la dirigencia del club River Plate ofreció formalmente el estadio Monumental de Buenos Aires como sede para realizar una celebración multitudinaria.
La propuesta formal fue enviada al Vaticano en diciembre pasado mediante una carta y, aunque todavía no recibió una respuesta formal, se perfila como el escenario principal para el encuentro central con los fieles debido a su capacidad edilicia.
Desde el Episcopado argentino se apresuraron a aclarar que, más allá de las repercusiones lógicas de un evento de este calibre, el viaje tendrá un sentido estrictamente pastoral y de encuentro espiritual con la comunidad católica, descartando cualquier tipo de lectura o especulación política y diplomática. En cuanto al borrador del itinerario, los destinos que se barajan con mayor fuerza son Buenos Aires, Córdoba y la provincia de Santiago del Estero.
La organización definitiva y el diseño de la hoja de ruta comenzarán formalmente una vez que la Santa Sede dé luz verde al viaje. En ese proceso articulado, la Nunciatura Apostólica -la representación diplomática del Vaticano en el país- asumirá un rol central junto al Gobierno nacional, que deberá coordinar los complejos operativos de seguridad y vialidad que corresponden al recibimiento de un jefe de Estado.