En la audiencia de este martes, se presentó una polémica conversación en la que el neurocirujano habla de las hijas del "Diez".
La tercera audiencia del juicio por la muerte de Diego Armando Maradona sacudió la sala de audiencias con la reproducción de un material altamente sensible que expuso la tensa trastienda médica y familiar. La querella presentó un audio en el que Leopoldo Luque, neurocirujano y médico de cabecera del astro, arremetió con insultos de extrema dureza contra Dalma y Gianinna Maradona. "Son unas hijas de put... No quiero ni hablar, porque tengo unas ganas de decirles 'gordas del ort..., cierren el ort...'. Qué mala leche que son", se escuchó decir al profesional, dejando en evidencia el clima de hostilidad que imperaba semanas antes del trágico desenlace.
Este audio surge en un momento clave del proceso, luego de que Luque prestara declaración por primera vez en este juicio el pasado 16 de abril. Durante su intervención, el médico buscó desligarse de las acusaciones de negligencia centrando su defensa en aspectos técnicos y en la delimitación de sus funciones profesionales. Según Luque, Maradona sufrió una falla cardíaca inevitable y defendió sus criterios médicos al explicar que el corazón del "Diez" pesaba 495 gramos, una cifra que, aunque los peritos calificaron como el doble de lo normal, él insistió en que se encontraba dentro de un "rango aceptable".
Uno de los puntos más polémicos de su testimonio fue la descripción del momento de la muerte en la casa de Tigre. Luque sostuvo con frialdad que las maniobras de reanimación fueron infructuosas porque se realizaron sobre alguien que ya no tenía signos vitales. "El paciente estuvo siendo reanimado durante una hora, reanimaron un cadáver. Ya sabían que estaba fallecido", sentenció el neurocirujano, cuestionando los protocolos aplicados por el equipo de emergencia en el lugar y reforzando su postura de que el desenlace era irreversible dada la condición clínica del paciente.
En cuanto a la organización de la internación domiciliaria, Luque fue categórico al afirmar que su rol estaba limitado exclusivamente a su especialidad quirúrgica. Aseguró que, al momento de decidir el traslado desde la Clínica Olivos, él aclaró ante la familia y el entorno que no poseía la formación de médico clínico para supervisar la salud integral de Maradona. "Nunca hablé con los enfermeros porque solo era un neurocirujano y no estaba al tanto de nada clínico. Las apreciaciones de mi especialidad las hice yo mismo", agregó para marcar una distancia legal con el resto de los imputados.
El médico también trasladó parte de la responsabilidad de la vigilancia médica a las hijas del exfutbolista, señalando que existía un acuerdo previo sobre quién debía supervisar el tratamiento cotidiano. Luque afirmó ante el tribunal que todos los involucrados eran conscientes de sus limitaciones y que fue una de las hijas quien le manifestó explícitamente que se encargaría de buscar a un médico clínico para cubrir ese vacío en la atención. Esta declaración busca desarticular la figura de "médico de cabecera" con control total que la fiscalía intenta probar.
La revelación de los audios no solo aporta una carga emocional al juicio, sino que también sirve a la querella para intentar demostrar el desprecio y la falta de compromiso humano por parte de quienes debían velar por la vida de Maradona. Mientras la defensa de Luque se apoya en el argumento de la especialidad técnica y la responsabilidad compartida con la familia, las grabaciones filtradas pintan un cuadro de negligencia y falta de respeto que complica su situación ante los jueces y la opinión pública.
El debate continuará con la declaración de nuevos testigos y la pericia de más material digital extraído de los teléfonos secuestrados. Por ahora, el juicio por la muerte del ídolo máximo del fútbol argentino se debate entre la frialdad de las estadísticas médicas de un corazón "al límite" y la crudeza de una relación rota entre el círculo médico y la familia, donde los insultos grabados parecen hablar más fuerte que los propios informes de autopsia.