Argentina Historia de vida

A los 80 años, hizo historia: del aula al podio mundial

Es mendocino, conoció el deporte combinado de natación, ciclismo y carrera pedestre cuando rozaba los 40 y se convirtió en una filosofía de vida.

Lunes, 30 de Marzo de 2026

Mario Roberto Delpodio no solo corre, nada o pedalea: vive cada uno de esos movimientos como una forma de enseñar. Mendocino, docente de historia y apasionado del deporte, su vida dio un giro el día que descubrió el triatlón. Esa disciplina -que combina natación, ciclismo y carrera- lo atrapó de inmediato y se convirtió en el motor de una historia que, con el paso del tiempo, terminaría siendo extraordinaria.

Cuando empezó, a mediados de los años '80, ya lo consideraban "grande" para ese tipo de desafíos. Tenía casi 40 años, cinco hijos, trabajo como docente y una vida llena de responsabilidades. Pero eso no fue un límite, sino el inicio de un camino que lo obligó a organizarse, hacer malabares con los tiempos y, sobre todo, comprometerse con un objetivo personal: superarse.

Lo que comenzó como una curiosidad se transformó en una pasión profunda. No solo compitió, sino que también documentó la historia del triatlón en Argentina, como si nunca hubiera dejado el aula. Su vocación docente se trasladó al deporte: investigar, ordenar, compartir. Así construyó una especie de archivo vivo de una disciplina que creció junto a él.

Con los años, Mario no dejó de sumar desafíos. Participó en decenas de competencias, entre ellas las 40 ediciones del Triatlón Internacional Vendimia, un récord que habla de constancia, disciplina y amor por lo que hace. Pero el momento que terminó de sellar su historia llegó a los 80 años.

En 2025, en Australia, logró algo que para muchos sería impensado: subirse al podio en un campeonato mundial de triatlón. Fue medalla de bronce en la categoría de 80 a 84 años. No fue casualidad. Fue el resultado de años de entrenamiento, esfuerzo y una mentalidad inquebrantable. Incluso atravesó obstáculos como la suspensión de una competencia en Canadá durante la pandemia, la incertidumbre de volver a competir en otra categoría y el desafío físico de enfrentarse a rivales internacionales.

El viaje tampoco fue fácil: largas horas de vuelo, cambio horario extremo, adaptación física y mental. Pero Mario llegó preparado. Sabía cuáles eran sus fortalezas y sus debilidades. La natación en aguas abiertas, por ejemplo, lo inquietaba. Aun así, sorprendió hasta a sí mismo saliendo segundo del agua. Después sostuvo el ritmo en el ciclismo y resistió en la carrera, hasta cruzar la meta y escuchar lo inesperado: había logrado el podio.

Para él, más allá de la medalla, el verdadero logro es otro. Es el compromiso con uno mismo. Es proponerse un objetivo y cumplirlo. Es demostrar que la edad no es un límite, sino una circunstancia.

Hoy, a sus 80 años, sigue entrenando seis días a la semana. Su hijo lo entrena, su familia lo acompaña y él sigue mirando hacia adelante. Ya piensa en el próximo mundial en España. Porque si algo tiene claro es que no va a dejar el triatlón: será el triatlón, algún día, el que lo deje a él.

Mario Roberto Delpodio no solo acumula medallas. Construye, día a día, una lección de vida.