Las ventas cayeron un 8,4% en el primer bimestre del año y el 80% de las empresas señalan la falta de demanda como la principal preocupación.
Según un informe reciente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), las ventas de indumentaria argentina se desplomaron un promedio de 8.4% interanual en los dos primeros meses del año. Este declive continúa una tendencia negativa observada en la mayoría de los períodos desde 2024. La principal preocupación es la débil demanda, que afecta al 80% de las empresas, mientras que la tensión financiera y los despidos se intensifican.
El informe indica que el 63% de las empresas experimentó una disminución en las ventas, mientras que solo el 30% vio crecimiento en enero y febrero de 2026. Los comerciantes citaron esta falta de demanda como su principal desafío operativo, lo que está obstaculizando su capacidad para trasladar los costos a los consumidores. La mitad de las empresas no pudo aumentar los precios, y el 43% logró trasladar menos de la mitad de sus costos incrementados.
En consecuencia, la acumulación excesiva de inventario alcanzó un máximo de un año y medio, afectando al 50% de las empresas. Los retrasos en los pagos también están en aumento, con el 80% de las empresas luchando para cumplir con las obligaciones financieras y los retrasos ocasionales en los pagos duplicándose al 60% en los últimos dos meses. La proporción de empresas de indumentaria sin retrasos significativos en los pagos se redujo drásticamente del 40% al 21% en el mismo período.
Los recortes de empleos se están acelerando, y los despidos representan el 21% de las medidas laborales, un aumento de 7 puntos porcentuales con respecto a los dos meses anteriores. Además, el 25% de las empresas optan por no cubrir las vacantes resultantes de renuncias.
Las perspectivas a corto plazo siguen siendo sombrías, con un empeoramiento de las expectativas económicas generales y un aumento de las previsiones consideradas "malas" o "muy malas". De cara al próximo trimestre, el 60% de los empresarios anticipa que la situación actual persistirá, y solo el 16% prevé una mejora.