"Puede hacer una vida normal como cualquier niño", celebran sus padres, instalados en un departamento porteño para estar más cerca del centro asistencial.
Felipe Adamczuk, de dos años, está luchando contra el neuroblastoma, un cáncer infantil, diagnosticado durante unas vacaciones en Florianópolis con su padre y su hermano. Fue trasladado urgentemente al Hospital Garrahan para recibir tratamiento. Después de 50 días de hospitalización, su familia recibió la buena noticia de que está lo suficientemente estable como para recibir tratamiento ambulatorio.
Su madre, María de los Ángeles Solís, explicó que Felipe recibirá quimioterapia aproximadamente cada 21 días, siempre que se mantenga clínicamente apto. La familia se esfuerza por darle una vida normal, con las precauciones necesarias, durante su tratamiento. Esto incluye jugar en los parques y disfrutar del sol, evitando los espacios cerrados.
Los padres de Felipe se han trasladado a Buenos Aires, cerca del Hospital Garrahan. Su padre, Iván Nicolás Adamczuk, ha tomado una licencia de su trabajo en la función pública en Chaco, y su madre ha reorganizado su escuela de patinaje. Están enfocados en apreciar su tiempo juntos fuera del hospital.
La duración del tratamiento es incierta, estimada en alrededor de un año, dependiendo de la respuesta de Felipe. La familia está agradecida por el apoyo y las oraciones que han recibido, y enfatiza la importancia de crear conciencia sobre el cáncer infantil. La detección temprana, señala su madre, mejora significativamente los resultados.
El calvario de la familia comenzó el 24 de enero cuando Felipe se enfermó de camino a Florianópolis. Diagnosticado con tumores en el pecho, los huesos orbitales y la médula espinal, se sometió a una microcirugía crítica en Brasil para facilitar la medicación y la alimentación. Su padre relató las intensas cinco horas en las que casi lo pierden debido a complicaciones de la anestesia.