Argentina Historia de vida

La historia del hombre más longevo de Córdoba: celebró 105 años y Dybala lo saludó

El jugador de la Roma mantiene una amistad con Don Oscar D'Olivo y cada año, desde que cumplió 98, le envía ese regalo con el número de su edad en la espalda. El festejo reunió a familiares, vecinos y amigos en Colonia Caroya

Miercoles, 21 de Enero de 2026

Don Florentino Oscar D'Olivo es uno de los ocho mil súper centenarios del país y, con 105 años recién cumplidos, se convirtió en el hombre más longevo de la provincia de Córdoba. La celebración tuvo lugar en Colonia Caroya, el pueblo que lo vio crecer y donde construyó casi toda su vida, rodeado de familiares, amigos y vecinos que destacan su lucidez, su autonomía y una vitalidad que sorprende.

Cada año, Oscar recibe un regalo muy especial: Paulo Dybala le envía una camiseta con el número de su nueva edad. El gesto, que ya se volvió tradición, es para él un verdadero tesoro. Las guarda con cuidado y orgullo, como símbolo de un vínculo que nació cuando el futbolista era apenas un chico del barrio y que se mantuvo intacto con el paso del tiempo.

Su historia está marcada por un dato tan curioso como revelador. El servicio de emergencias médicas al que está afiliado le entregó un certificado de reconocimiento por no haber requerido nunca una ambulancia desde su afiliación, hace más de treinta años. El hecho resume una trayectoria atravesada por el cuidado personal, la moderación y una continuidad admirable en su vida cotidiana. Paradójicamente, el año pasado no pudo votar: la Justicia Electoral lo dio de baja del padrón por haber superado los 102 años.

La fiesta por sus 105 se realizó en su casa familiar frente a la Plaza Nicolás Avellaneda, donde vive desde hace más de siete décadas. Allí estuvieron sus hijos Adriana, Analía, Raúl y Daniel, junto a nietos, amigos y vecinos que celebraron no solo un nuevo cumpleaños, sino una vida convertida en ejemplo.

Nacido el 18 de enero de 1921, Oscar es el undécimo hijo de una familia de catorce hermanos, descendientes de inmigrantes italianos. En su relato, la vida cotidiana de Colonia Caroya aparece como un factor decisivo: la escuela, los largos trayectos a caballo hasta Jesús María y el trabajo desde muy joven en el almacén familiar. "El organismo es un regalo y hay que cuidarlo", repite cuando le preguntan por el secreto de su longevidad.

Su rutina está atravesada por los vínculos sociales y los hábitos moderados. Se reúne con amigos, conversa, se ríe y mantiene una mirada serena sobre el paso del tiempo. "Estoy con amigos que toman hasta tres whiskies; yo tomo uno solo", dice entre risas, como síntesis de su filosofía de vida.

La historia de Oscar también incluye el matrimonio con Enriqueta Peschiutta, el trabajo constante y la dedicación plena a su familia y a la comunidad. Tras la muerte de su esposa, decidió no volver a formar pareja. Eligió volcar su energía en sus hijos, en los afectos construidos y en una vida sencilla, sin estridencias.

Hoy, Don Florentino Oscar D'Olivo comparte reflexiones que suenan tan simples como profundas: evitar los excesos, cultivar la paz interior y desear el bien a todos. A los 105 años, su vida no es solo una cifra excepcional, sino la confirmación de que la longevidad también puede ser sinónimo de coherencia, afecto y equilibrio.