La compañía de Mark Zuckerberg desarrolla un prototipo que captura audio y fotos cada pocos segundos para alimentar a su Inteligencia Artificial. Los graves antecedentes de filtraciones de la empresa y el debate por el uso de los datos.
Meta se encuentra desarrollando en secreto un nuevo y revolucionario prototipo de gafas inteligentes que promete cambiar la forma en que registramos nuestra vida cotidiana, pero que ya desató una feroz polémica en el mundo de la tecnología. Según revelaron fuentes cercanas a la compañía en declaraciones al diario Financial Times, estos lentes de "superdetección" tendrán la capacidad de capturar audio de forma continua y tomar fotografías del entorno cada pocos segundos, almacenando toda esa marea de información para que el usuario pueda consultarla en el futuro a través de las herramientas de su Inteligencia Artificial (IA).
La idea central del gigante de las redes sociales es que la persona pueda recuperar cualquier detalle de su día a día con solo hacerle una pregunta a la IA, como consultar qué ropa tenía puesta un conocido o qué se habló en una reunión específica de la tarde. Para intentar calmar los cuestionamientos sobre la privacidad, desde la empresa aclararon que las gafas no guardarán las imágenes ni los audios en bruto, sino que extraerán los metadatos para subirlos al servidor, procesar la información y responder las dudas, destruyendo los archivos multimedia originales para evitar que caigan en manos equivocadas.
Sin embargo, el punto que generó mayor indignación es que Meta está debatiendo internamente no activar la luz LED integrada que advierte al entorno cuando los lentes están registrando información, bajo el argumento de que, al no guardarse las fotos reales en el dispositivo, mantener el indicador encendido todo el tiempo podría acostumbrar de más a los usuarios y hacerles perder la noción de cuándo se está filmando de verdad. La polémica se da en una semana clave, ya que la firma de Zuckerberg lanzó este miércoles una actualización para sus modelos actuales que bloquea la cámara si el LED de captura está roto o tapado, una medida desesperada para frenar a quienes usan los anteojos para espiar en secreto.
Este proyecto de "superdetección", que la firma evalúa llevar a los modelos actuales mediante una actualización de software, sale a la luz en el peor momento de Meta en materia de seguridad informática. La tecnológica viene de ser duramente cuestionada tras tener que dar de baja el mes pasado un código secreto de reconocimiento facial llamado Name Tag, diseñado para identificar personas en la calle con la cámara de los anteojos. A esto se suma el escándalo de marzo de este año, cuando una investigación independiente descubrió que videos íntimos de usuarios en baños o sin ropa terminaron siendo vistos por revisores humanos de la empresa en Kenia, sembrando enormes dudas sobre el verdadero destino de los datos que recopila la compañía.