Reino Unido, Francia, Irlanda y otros países registraron temperaturas inusuales para esta época del año. Científicos señalan que el fenómeno está asociado a un domo de calor intensificado por el cambio climático.
Europa occidental atraviesa una ola de calor temprana que llevó a varios países a registrar temperaturas inusuales para la primavera y a superar récords históricos.
En Reino Unido, las temperaturas superaron los 35°C el martes, más de dos grados por encima del récord histórico de mayo que se había registrado antes de este año. Según la Oficina Meteorológica británica, esos valores serían excepcionales incluso en pleno verano.
El fenómeno también afectó a Francia, donde el servicio meteorológico Météo-France informó una ola de calor temprana sin precedentes y el quiebre de cientos de récords de temperatura en distintos puntos del país.
En Irlanda, el récord de temperatura para mayo fue superado en más de 1°C, mientras que Alemania, Italia, España y Suiza también registraron condiciones inusualmente calurosas para esta época del año.
Especialistas en clima consultados por la BBC describieron el episodio como un evento excepcional por su intensidad y por el momento del año en que ocurre.
La causa inmediata del fenómeno es un domo de calor, una zona de alta presión que queda estacionada sobre una región y retiene aire cálido debajo de ella.
Sin embargo, los científicos advierten que el cambio climático de origen humano, impulsado principalmente por la quema de carbón, petróleo y gas, intensifica este tipo de episodios.
Según el servicio climático Copernicus, Europa se calentó durante los últimos 30 años a un ritmo de 0,56°C por década, más del doble del promedio mundial.
Los especialistas explican que, en un clima estable, los récords de temperatura deberían volverse menos frecuentes con el paso del tiempo, porque cada nueva marca debe superar series de medición cada vez más largas.
Sin embargo, cuando un fenómeno meteorológico poco frecuente ocurre sobre un clima que ya se está calentando, los récords no solo se superan: pueden quedar ampliamente por encima de los registros anteriores.
El investigador Erich Fischer, del Instituto de Ciencias Atmosféricas y Climáticas de la ETH de Zúrich, comparó el fenómeno con un récord deportivo. Señaló que, en condiciones normales, un récord debería superarse por un margen pequeño, no por varios grados.
El profesor Richard Betts, jefe de investigación sobre impactos climáticos en la Met Office y docente de la Universidad de Exeter, sostuvo que las olas de calor actuales se producen sobre un clima que ya es más cálido que en décadas anteriores.
Por eso, cuando se repiten patrones meteorológicos similares a los del pasado, las temperaturas resultantes pueden ser mucho más extremas.
Los científicos también advierten que este tipo de eventos no se limita a Europa. En Delhi, India, las temperaturas llegaron a los 45°C, mientras que en marzo cerca del 30% de las estaciones meteorológicas activas de Estados Unidos registraron nuevos récords para esa época del año, según Berkeley Earth.
Las olas de calor actuales se producen en un mundo que ya es, en promedio, alrededor de 1,4°C más cálido que a fines del siglo XIX, debido a la actividad humana.
Con las políticas climáticas actuales, el calentamiento global podría acercarse a los 3°C hacia fines de siglo. Ese escenario implicaría más récords de temperatura y mayores riesgos para países cuyas infraestructuras no están preparadas para episodios de calor extremo.
Los especialistas señalan que el desafío ya no se limita a los meses de verano. La ola de calor actual ocurre en primavera y muestra que los episodios extremos pueden adelantarse en el calendario.
La climatóloga Friederike Otto, del Imperial College de Londres, advirtió que muchos edificios e infraestructuras fueron diseñados para un clima distinto al actual.
Hasta 1990, el récord absoluto de temperatura en Reino Unido era de 36,7°C, una marca establecida en 1911. Desde entonces, ese registro fue superado varias veces y el récord actual llegó a 40,3°C en julio de 2022.
Según Betts, mientras no se reduzcan las emisiones globales de carbono hasta alcanzar el nivel de cero neto, el planeta seguirá calentándose y los récords de temperatura continuarán siendo superados.