Expertos dejaron en evidencia los riesgos que podrían afectar a los tripulantes en esta importante parte del cuerpo.
La gravedad deja una huella duradera en el cerebro incluso después de que las personas hayan estado en entornos sin gravedad durante varios meses según un trabajo de la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica) e Ikerbasque (España), publicado en "Jneurosci".
En la Tierra, las personas sujetan los objetos para evitar que se caigan. En el espacio, este proceso cambia: cuando los astronautas sostienen un objeto sin moverlo y luego lo sueltan, el objeto no cae porque no hay gravedad. Pero cuando los astronautas mueven el objeto en cualquier dirección, la inercia lo desplaza hacia arriba, abajo, izquierda o derecha si el agarre no es firme.
Según este nuevo trabajo, los astronautas sobrecompensaron con su agarre al sujetar objetos en el espacio porque sus cerebros anticiparon la atracción gravitatoria. Esta sobrecompensación fue especialmente evidente cuando los astronautas movían objetos. De manera similar, tras regresar a la Tierra, los astronautas inicialmente hicieron predicciones incorrectas sobre cómo sujetaban y manipulaban los objetos, pero con el tiempo ajustaron progresivamente su agarre.
De esta forma, este trabajo sugiere que el cerebro se adapta gradualmente a diferentes entornos gravitacionales y que las estrategias de control de la fuerza de agarre a menudo dependen de las predicciones del cerebro sobre el riesgo de sufrir accidentes. Lefèvre se muestra entusiasmado con la publicación de estos hallazgos, destacando la intensa preparación y el arduo trabajo que supuso coordinar con la agencia espacial y esperar el lanzamiento exitoso de una nave espacial, un proceso que se extendió durante casi 20 años, incluyendo la recopilación y el análisis de datos.
Los investigadores esperan publicar más datos recopilados de astronautas sobre la precisión del movimiento punto a punto con objetos, los ajustes tras la colisión con objetos y los ajustes basados en la fricción de la piel con los objetos.