Ya no se trata solo de usar la foto de una modelo robada de internet. Ahora los estafadores, con la ayuda de la IA, construyen identidades desde cero que son casi imposibles de rastrear.
El amor en los tiempos de la inteligencia artificial tiene un lado oscuro y extremadamente costoso. Lo que antes empezaba con un perfil de Instagram sospechoso, hoy evolucionó hacia una maquinaria de engaño de alta tecnología con miles de afectados, especialmente en la proximidad de fechas como San Valentín.
Según el último Informe Global de Crímenes Financieros, las estafas románticas y los engaños de confianza ya generan pérdidas por 3800 millones de dólares anuales a nivel mundial.
Pero el problema no es solo el dinero: estos fraudes también dejan profundas secuelas emocionales en las víctimas, muchas veces irreversibles, al punto de necesitar asesoramiento o apoyo de salud mental.
La sensación de traición, sumada a la falta de apoyo institucional, suele revictimizar a las personas, que son tratadas como sospechosas en lugar de víctimas de una manipulación psicológica orquestada.
El caso de Cecilie Fjellhoy, conocida por el documental El estafador de Tinder, es el ejemplo más crudo de este quiebre emocional. Tras ser manipulada por un hombre que se hacía pasar por un magnate, Cecilie no solo perdió 200.000 libras y su vivienda, sino que enfrentó juicios y la bancarrota absoluta. Ella misma relató que el punto de inflexión fue decidir hacer pública su historia para recuperar su voz y visibilizar un fraude que hoy, gracias a lainteligencia artificial, es todavía más difícil de detectar.
El gran salto tecnológico de los delincuentes en las estrategias de estafas románticas y emocionales es el uso de IA generativa. Ya no se trata solo de usar la foto de un modelo robada de internet. Ahora los estafadores construyen identidades desde cero que son casi imposibles de rastrear.
Josué Martínez, Global Advisor para BioCatch Latinoamérica, explicó a TN Tecno que las estafas románticas aprovechan el auge de las aplicaciones de citas y redes sociales, y la inteligencia artificial permite a los ciberdelincuentes crear perfiles más convincentes e incluso utilizar audios y videos manipulados para suplantar identidades, haciendo que la detección de estas estafas sea cada vez más difícil.
Para ello se valen de:
A diferencia de un hackeo tradicional donde alguien te roba la clave, aquí es la propia víctima quien hace la transferencia. Josué Martínez, experto de BioCatch, explicó a TN Tecno que las víctimas utilizan sus propios dispositivos y métodos habituales (como huella o reconocimiento facial). Como no hay un cambio brusco en el comportamiento digital, no siempre detecta la anomalía a tiempo.
Además, el dinero a menudo se transfiere a cuentas "mulas" creadas ad hoc, que suelen ser legítimas y en funcionamiento en apps financieras. Todo eso hace que sea más dificil para el banco de origen rastrear el destino final del dinero.
"A pesar de la dificultad para detectar estafas románticas, las instituciones financieras pueden implementar tecnologías avanzadas como la Biometría conductual para identificarlas", expresó Martínez. Esta tecnología analiza cómo el usuario interactúa con la app o web (velocidad de tecleo, movimiento del mouse, presión al escribir). Si la víctima está bajo coacción o estrés al enviar dinero, su comportamiento cambia (indecisión, pausas), lo que puede generar una alerta.
Si estás conociendo a alguien por apps de citas o redes, seguí estos consejos de seguridad: