Marcelo Agüero, propietario del nuevo local que abrirá sus puertas este jueves, detalló que hubo filas desde la madrugada para vacantes con sueldos promedio de $800.000. Historias de postulantes dispuestos a aceptar salarios a la baja para conseguir trabajo.
La apertura de un nuevo local gastronómico en el partido bonaerense de Berazategui se transformó en una cruda radiografía de la tensión social y laboral que atraviesa el país, luego de que más de mil personas se agolparan durante horas para postularse a una convocatoria laboral que ofrecía apenas 14 puestos de trabajo. La búsqueda apuntaba a cubrir vacantes operativas de mozos, bacheros, personal de limpieza y parrilleros, provocando la formación de filas interminables de postulantes que comenzaron a hacer vigilia desde las 4:30 de la madrugada, varias horas antes del horario oficial pautado para la recepción de los antecedentes laborales.
En declaraciones a Arriba Argentinos (eltrece), el titular del emprendimiento, Marcelo Agüero, reconoció el fuerte impacto emocional que causó la convocatoria masiva: "Fue algo sorprendente ver a tanta gente; ahí te das cuenta de cómo está el país y me dio tristeza, aunque a la vez alegría porque demuestra que la gente quiere trabajar". El empresario reveló que muchos aspirantes manifestaron una urgencia extrema por insertarse en el mercado formal sin importar las condiciones horarias ni la remuneración: "Nos decían que querían trabajar de lo que sea y cuando les preguntábamos la pretensión salarial, decían "lo que sea, 500 mil pesos"".
Con las 14 incorporaciones ya definidas, el comercio tiene programada su inauguración para este jueves con reservas colmadas, fijando un salario promedio de bolsillo estimado en torno a los $800.000, con una escala superior diferenciada para el puesto de parrillero. Para Agüero, músico de 60 años e integrante de la reconocida familia artística Los Agüero, el desembarco en la actividad privada representa tanto una diversificación para sortear el momento económico como un reto logístico en un segmento presionado por la caída del consumo y los aumentos de insumos.
Al analizar las conversaciones mantenidas con los distintos eslabones de abastecimiento y describir el complejo panorama de rentabilidad que enfrenta la gastronomía, el comerciante no dudó en trazar un crudo paralelismo histórico respecto de la situación social. "Comparo esta situación con la de 2001: la gente quiere trabajar pero no consigue trabajo, mientras que muchos proveedores están complicados y quedan en la mitad del camino", concluyó, preparándose para el debut de un negocio que ya nació atravesado por la crisis de empleo en el conurbano bonaerense.