Un estudio reveló que las noches sin buen descanso se asocian conmayores probabilidades de diagnósticos de cáncer de mama, colon, útero y ovarios antes de los 50. Conocé las señales de alerta.
Los científicos llaman la atención sobre un patrón inquietante. Desde 1995, los casos de cáncer en menores de 50 años treparon un 24%. En el Reino Unido, donde se originó esta investigación, los diagnósticos aumentan más rápidamente en los jóvenes que en cualquier otro grupo de edad.
Una investigación realizada por Jefferson Health en Nueva Jersey y el Anderson Cancer Centre en Nueva Orleans -con casi 18,9 millones de participantes estudiados entre 2021 y 2025- apunta a un culpable inesperado: dormir mal. El hallazgo no es menor. Las mujeres con insomnio tienen tres veces más probabilidades de recibir un diagnóstico de cáncer de mama en los cinco años siguientes respecto a quienes no sufren ese trastorno del sueño.
El riesgo de cáncer de útero se duplicó en esas pacientes, mientras que el de ovario creció un 60 por ciento. En hombres y mujeres, el riesgo de cáncer de intestino de presentación temprana fue, en promedio, un 85 por ciento más alto.
"Estos hallazgos sugieren que la alteración del sueño puede ser un factor de riesgo clínicamente relevante y potencialmente modificable en el riesgo de cáncer de aparición temprana", coinciden los autores del estudio, presentado en la conferencia de la Sociedad Estadounidense de Oncología Clínica (ASCO), Chicago.
¿Por qué el sueño deficiente abre la puerta a estos tumores? Los mecanismos están comenzando a revelarse. El sueño cumple funciones vitales: restaura el sistema inmunológico, estabiliza los niveles hormonales y permite que el cuerpo ejecute procesos de reparación celular que, cuando se interrumpen, pueden favorecer la proliferación anómala de células.
Un dato relevante: los tumores con mayor asociación al insomnio están vinculados a la hormona sexual femenina estrógeno. Los científicos sospechan que la falta de sueño altera el equilibrio hormonal, creando un terreno propicio para esos cánceres específicos.
"Una de las funciones del sueño es restaurar el sistema inmunológico. Si su sistema inmunológico se ve afectado, es lógico que su riesgo de padecer algunos tipos de cáncer pueda aumentar", remarca el Dr. David Garley, médico general y director de The Better Sleep Clinic, Reino Unido.
Además, la privación de sueño alimenta un círculo vicioso: cuando uno no duerme lo suficiente, el cuerpo gravita hacia malas decisiones. Aumenta el consumo de alcohol, se favorece la obesidad, disminuye la actividad física y crece el tabaquismo. Todos estos factores, conocidos agresores, pueden potenciar el riesgo de varios tumores.
El diagnóstico de insomnio llega cuando alguien habitualmente no logra dormir toda la noche, tarda mucho tiempo en conciliar el sueño o despierta exhausto durante el día. Según el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS), los adultos necesitan entre siete y nueve horas de sueño nocturnamente.
Recuperar el sueño de calidad requiere disciplina. Los expertos recomiendan mantener horarios regulares para dormir y despertar -incluso los fines de semana-, asegurar que el dormitorio esté oscuro, silencioso y cómodo a nivel de temperatura. También aconsejan eliminar el alcohol, cafeína y cigarrillos varias horas antes de acostarse, y crear una barrera con las pantallas al menos treinta minutos antes de buscar el descanso.