Referentes internacionales analizaron las claves para una vida más longeva y saludable en el principal foro de gerontología y geriatría, realizado en Países Bajos.
La longevidad ya no se analiza solamente en términos de cuántos años puede vivir una persona, sino también de cómo llegar a edades avanzadas con autonomía, bienestar y una buena calidad de vida. Ese fue uno de los principales ejes del 23º Congreso Mundial de la Asociación Internacional de Geriatría y Gerontología, realizado en Ámsterdam, donde participaron cerca de 4.000 especialistas.
Entre los temas abordados aparecieron el cambio climático, la salud mental, la atención médica a distancia, el uso de nuevas tecnologías y la necesidad de combatir la discriminación por edad. Los expertos también advirtieron que las personas mayores son especialmente vulnerables frente a olas de calor, inundaciones, incendios y otros eventos extremos.
Otro de los puntos centrales fue la prevención. El geriatra argentino José Jáuregui sostuvo que el desafío actual pasa por abandonar una mirada exclusivamente curativa y avanzar hacia una medicina que permita anticiparse a las enfermedades y preservar la calidad de vida durante más tiempo.
En ese camino, los especialistas remarcaron tres hábitos fundamentales: actividad física adecuada, alimentación equilibrada y una vida social activa. El ejercicio, además, debe adaptarse a las condiciones y capacidades de cada persona, ya que una exigencia excesiva también puede resultar perjudicial.
La integración comunitaria también aparece como un factor protector. En regiones conocidas por sus altos niveles de longevidad, como Cerdeña, se combinan la actividad cotidiana, menores niveles de estrés y fuertes vínculos sociales.
El objetivo, plantearon los especialistas, ya no es solamente sumar años de vida, sino conseguir que esos años puedan transitarse con la mayor independencia, participación social y bienestar posibles.