El Presidente partirá este martes por la noche hacia Madrid para participar de la Cumbre Iberoamericana. En la Casa Rosada no descartan nuevos cortocircuitos con el mandatario español tras sus fuertes críticas y confirmaron que en el cónclave no habrá encuentro con Brasil, ya que Lula da Silva enviará a su canciller en medio de la crisis bilateral.
Mientras Javier Milei se prepara para partir este martes por la noche rumbo a España para participar de la Cumbre Iberoamericana de Madrid, en la Casa Rosada no descartan un nuevo episodio de tensión con el jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, quien volvió a subir al Presidente a la contienda electoral que se disputará en su país a fines de noviembre.
"Es increíble lo importante que es Milei en el mundo", ironizaron en Balcarce 50 frente a los dichos de Sánchez, que desde el Palacio de Congresos de Cataluña proclamó que "España se gobierna desde España, no desde Washington, Tel Aviv, Moscú o Buenos Aires". En su intervención en el foro World in Progress, el líder del PSOE advirtió además que los partidos de extrema derecha responden a intereses de terceros que los financian, con un fuerte tono electoral a menos de un mes de los comicios del 29 de noviembre, donde busca comparar a espacios como el Partido Popular y Vox con el Gobierno argentino.
Consultados sobre si el Presidente buscará mantener el protocolo o si podría confrontar directamente con Sánchez, desde el Ejecutivo advirtieron que "Milei es rock. Lo protocolar no va con él", recordando que durante su última visita a mediados de octubre llamó "impresentable dictador" al líder español, vinculó al socialismo con el kirchnerismo y llamó a "sacar a los socialistas a patadas".
Aquellas declaraciones motivaron el rechazo del Ministerio de Asuntos Exteriores de España, y ante la consulta sobre si se repetirán las confrontaciones personales, un funcionario cercano a la dinámica presidencial respondió escuetamente: "Uno nunca sabe". Milei partirá a las 23 para el evento internacional que se desarrollará entre el miércoles 4 y el jueves 5 de noviembre. Será su octavo viaje a España desde que asumió, acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno.
Si bien la agenda no fue confirmada por completo, se descarta cualquier encuentro con autoridades del Gobierno español. Aun así, la visita tendrá un perfil institucional distinto al de sus giras partidarias previas, ya que se trata de un encuentro de jefes de Estado de 22 países iberoamericanos organizado junto al rey Felipe VI, con ejes en la cooperación económica, la innovación, el desarrollo sostenible y la seguridad.
En paralelo, en Madrid el mandatario también coincidirá con el canciller brasileño, Mauro Vieira, luego de que desde la Presidencia de Brasil confirmaran a este medio que Lula da Silva no asistirá a la cumbre, quedando descartado un reencuentro en uno de los peores momentos de la relación bilateral.
La tensión, vigente desde el inicio de la gestión libertaria, se profundizó tras el respaldo de Milei a Flávio Bolsonaro y sus insultos a Lula, a quien acusó de financiar una campaña antiargentina, lo que derivó en agosto en el retiro del embajador brasileño de Buenos Aires. El panorama se complicó aún más tras el ingreso de Flávio Bolsonaro al país por Puerto Iguazú rumbo a Estados Unidos a pesar de las restricciones judiciales, movimiento sobre el cual la Casa Rosada defendió la legalidad de los documentos presentados y confirmó el envío de registros a la Justicia.
Aunque Itamaraty no anticipó medidas directas y dejó la situación legal en manos del Supremo Tribunal Federal, la Casa Rosada no prevé gestionar una reunión bilateral con la delegación brasileña, configurando una gira internacional fuertemente atravesada por los frentes abiertos con dos aliados clave.