El presidente reconoció que la desaceleración de la inflación y los indicadores de actividad llevan más tiempo del esperado, mientras en el oficialismo se debate la estrategia parlamentaria para las PASO. En paralelo, el Gobierno celebró un fallo judicial clave y mantuvo su fuerte perfil en la agenda internacional.
El presidente Javier Milei reconoció en los últimos días que las metas en materia económica no están evolucionando con la velocidad inicial que proyectaba el equipo liderado por el ministro Luis Caputo. A poco de haber retornado de su gira por Madrid, el mandatario admitió que los indicadores no muestran la dinámica esperada, en un contexto donde el oficialismo defiende la efectividad de su programa frente a las críticas por el impacto en los bolsillos de las familias, cuestionamientos que desde la administración central suelen atribuirse a resistencias de diversos sectores de la política y la economía.
Los datos de la coyuntura reflejan el desafío de esta etapa, especialmente al evaluar los niveles de actividad económica y la discusión en torno al pulso del tercer trimestre. La actividad registró en agosto un leve incremento mensual del 0,1% y una baja interanual del 1,7%, mientras que la inflación minorista se ubicó en el 1,9% en septiembre y la mayorista llegó al 3,2%, cifras que llevaron al propio Ejecutivo a admitir que el proceso de desinflación transita un sendero más pausado de lo previsto inicialmente.
El Presidente también habló sobre su relación con Patricia Bullrich, aunque evitó confirmar si será su compañera de fórmula. Además, les pidió tiempo a quienes todavía no ven mejoras en sus ingresos.
Más allá del debate económico, el oficialismo atraviesa un momento de intensa deliberación política interna en torno a las alianzas legislativas y la continuidad de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Mientras sectores dialoguistas y funcionarios como el jefe de Gabinete Diego Santilli y la senadora Patricia Bullrich abogan por tender puentes de diálogo con los gobernadores y evaluar los consensos necesarios en el Senado, otras terminales partidarias prefieren prudencia frente a los armados territoriales. En la vereda enfrente, el peronismo también procesa sus propias tensiones internas con la mirada puesta en la reestructuración partidaria y la estrategia electoral de cara al próximo año.
Este panorama de transición económica y parlamentaria se refleja en los mercados financieros, con un comportamiento del riesgo país y del tipo de cambio que mantiene atentos a los inversores internacionales. En paralelo, el jefe de Estado ha mantenido una activa participación discursiva en procesos electorales de la región y de Europa, manifestando su respaldo a referentes afines de la centroderecha internacional de cara a los próximos comicios en Brasil y España.
En el plano judicial, el regreso al país trajo dos novedades de fuerte impacto político para el oficialismo. Por un lado, el sobreseimiento dictado por la justicia federal en el expediente conocido como el caso $LIBRA, una resolución que despejó frentes abiertos para el Gobierno; y por el otro, el inicio de las audiencias orales en la causa Hotesur-Los Sauces, marcando un nuevo capítulo en los tribunales federales que acapara la atención de la agenda pública.