La iniciativa oficial busca recortar pasos previos en los procedimientos de interceptación y persecución en el Atlántico Sur. El paquete incluye un reordenamiento entre la Prefectura y la Armada, un mayor endurecimiento normativo y un fuerte respaldo presupuestario para la adquisición de submarinos y fragatas.
El Gobierno nacional impulsa una profunda modificación en los protocolos de protección marítima para agilizar los procedimientos de interceptación y el eventual uso de la fuerza contra buques que incumplan órdenes en espacios bajo jurisdicción argentina. La medida forma parte de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional y apunta a recortar la secuencia de pasos que actualmente se exige antes de aplicar medidas coercitivas extremas contra embarcaciones infractoras.
La iniciativa oficial opera bajo una lógica similar a la proyectada para el escudo aeroespacial, contemplando la revisión completa de las etapas de detección, intimación, persecución, abordaje y el uso de armamento. Si bien el marco normativo actual -vigente desde 2018- ya habilita a la Prefectura Naval a utilizar disparos de advertencia e invalidación frente a la resistencia de pesqueros extranjeros dentro de la Zona Económica Exclusiva (ZEE), el objetivo de la Casa Rosada es acelerar los tiempos de respuesta y redefinir los márgenes de actuación.
El Presidente aseguró que las recientes sanciones a petroleras y la estrategia geopolítica no responden a una especulación electoral, aunque reconoció que los dichos de Donald Trump funcionaron como el "disparador" de la cadena nacional.
Uno de los ejes centrales del proyecto pasa por determinar con mayor precisión los límites de intervención entre la Prefectura Naval, la Armada Argentina y el Comando Conjunto Marítimo, redefiniendo cuándo una situación de carácter policial asciende a una instancia de intervención militar o de Defensa.
En paralelo, equipos técnicos analizan elevar las sanciones vigentes para que determinados supuestos de pesca ilegal de gran escala dejen de regirse exclusivamente por la vía administrativa y pasen a configurar delitos penales, dotando al Estado de herramientas punitivas más severas.
Esta ofensiva de control y soberanía sobre el Atlántico Sur se condice con los recursos asignados en el Presupuesto 2027, que prevé autorizaciones de crédito por US$1200 millones para la adquisición de dos fragatas multimisión y US$2300 millones para tres submarinos convencionales. En tanto, para la Prefectura se destinan $1,038 billones destinados a modernizar flotas, sistemas de control de tráfico y medios aéreos.
La iniciativa se discute en paralelo a otros frentes normativos del sector, como la flexibilización de regulaciones de cabotaje y practicaje, un terreno que ya generó fuertes tensiones y resistencia gremial en torno al transporte y la actividad portuaria comercial.