Politica Rumbo a las elecciones

Hernán Lacunza ratificó su candidatura presidencial, pidió que el PRO vaya separado de los libertarios en 2027 y defendió las PASO

El exministro de Economía reclamó competir con boleta propia en los próximos comicios para ofrecer alternativas a la sociedad y cuestionó los intentos de suprimir las primarias. Además, advirtió sobre la desigualdad en el mercado laboral y sostuvo que la transición macroeconómica se está haciendo larga.

Domingo, 30 de Agosto de 2026

En plena tensión política y en medio de las negociaciones de cúpula entre La Libertad Avanza y el PRO de cara a los próximos comicios, el exministro de Economía de la Nación Hernán Lacunza ratificó este domingo sus aspiraciones ejecutivas y lanzó un contundente pedido dentro de su espacio: exigió que el partido amarillo compita por separado en 2027.

"Mi posición es clara. Tengo una convicción, que no depende de que otros se saquen una foto", expresó el dirigente en declaraciones a Radio Splendid, al referirse al reciente cónclave entre dirigentes oficialistas y referentes del PRO para evaluar posibles acuerdos distritales. En esa línea, remarcó: "Creo que hay que ir separados, ofrecerle alternativas a la sociedad, competir, ser mejores. No me importa lo que piense cada dirigente, sino lo que defina el público".

Asimismo, el exfuncionario nacional respaldó de manera firme la continuidad de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), una herramienta institucional que el Gobierno nacional busca eliminar o suspender: "El sistema electoral es suficientemente profundo y sabio como está diseñado como para que la gente depure esa oferta".

Para Lacunza, forzar frentes cerrados sin competencia interna responde a lógicas corporativas: "Dejemos que el votante vaya conduciendo ese embudo, hasta que queden dos. Si no, es una reacción de casta, de "que nadie me compita, traiga ideas nuevas", levantando fantasmas de que si no gana el kirchnerismo. Al kirchnerismo hay que ganarle en las urnas, que salga tercero, eso estabilizaría al país".

En el plano estrictamente económico, el economista reconoció logros en materia de desaceleración inflacionaria y control cambiario, aunque alertó sobre la fragilidad estructural que atraviesa el mercado interno.

"Hay estabilidad, una inflación no resuelta que es el 10% de lo que era hace tres años, sumado al dólar con deslizamiento controlado y la tasa de interés más volátil", analizó, al tiempo que advirtió sobre el impacto sectorial: "En el empleo hay una producción inclinada, con el motor funcionando a full en energía, minería y agro, pero que emplea poca gente y representa el 15% de lo que produce el país, con solo 250 mil empleos directos".

Por el contrario, el exministro remarcó que el 85% restante de la economía "está frenado", con especial impacto en zonas urbanas como el Gran Buenos Aires, Córdoba y Rosario, afectando a rubros como la construcción, el comercio y la industria manufacturera que concentran a unos ocho millones de trabajadores. "Sumado a una normalización monetaria que no se terminó, con restricciones cambiarias a empresas y la inversión deprimida, hay una transición que se está haciendo larga", concluyó.