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El Gobierno echó a Alejandro Nimo de la Embajada argentina en España tras meses de conflicto interno

El agregado de Promoción de Inversiones y Comercio Internacional de le la sede diplomática había denunciado hace unos meses que Wenceslao Bunge le quitó su despacho

Martes, 14 de Julio de 2026
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El Gobierno nacional oficializó la salida de Alejandro Nimo de la Embajada argentina en España. A través de una resolución publicada este martes, dispuso el cese del abogado como agregado especializado en Promoción de Inversiones y Comercio Internacional, cargo que ocupaba desde agosto de 2024.

La decisión fue formalizada mediante una resolución firmada por el canciller Pablo Quirno y el ministro de Economía, Luis Caputo. Hasta el momento, Nimo no realizó declaraciones sobre su desvinculación y continúa publicando mensajes de respaldo al presidente Javier Milei en sus redes sociales.

Su salida se produce luego de varios meses de fuertes diferencias dentro de la representación diplomática argentina en Madrid. El episodio más resonante ocurrió en abril, cuando denunció públicamente que el embajador Wenceslao Bunge le había retirado su oficina de manera arbitraria.

En aquella oportunidad, Nimo aseguró que el espacio era utilizado para recibir empresarios interesados en invertir en Argentina y acusó al embajador de no compartir la política de reducción del gasto público impulsada por el Gobierno nacional. También sostuvo que había presentado propuestas para disminuir los costos de funcionamiento de la embajada, pero que nunca fueron consideradas.

Según trascendió, el exfuncionario también había manifestado en reiteradas ocasiones su malestar ante la Casa Rosada por considerar que no le permitían desarrollar plenamente las funciones para las que había sido designado.

Nimo, de 46 años, no pertenece al cuerpo diplomático de carrera. Antes de asumir en la embajada fue concejal de Avellaneda y presidente del PRO en ese distrito. Además, mantenía un vínculo cercano con referentes liberales españoles y era considerado uno de los principales interlocutores entre ese espacio político y el Gobierno argentino.

Su salida pone fin a una interna que se había profundizado en los últimos meses dentro de la sede diplomática argentina en Madrid y que ya había generado tensiones durante la transición entre las gestiones de los embajadores Roberto Bosch y Wenceslao Bunge.