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El FMI elogió la reforma laboral, pero sugirió complementarla con un dólar flexible y mayor desregulación

En su auditoría sobre la economía argentina, el organismo afirmó que el nuevo marco regulatorio puede favorecer una recuperación del empleo

Jueves, 28 de Mayo de 2026

El Fondo Monetario Internacional (FMI) intervino en el debate sobre la reforma laboral propuesta por el gobierno de Javier Milei, señalando que si bien podría aumentar el empleo en cinco puntos porcentuales, este resultado solo se logrará si se acompaña de otras políticas. Entre ellas, el FMI reiteró la necesidad de una mayor flexibilidad en el tipo de cambio para que Argentina pueda adaptarse mejor a las crisis, evitando así repetir errores pasados. También enfatizó que la reforma laboral no debe considerarse un motor de crecimiento aislado, sino un marco que facilita la asignación eficiente de recursos, requiriendo de otras medidas y desregulaciones para un impacto positivo integral.

Según el informe del Artículo IV sobre Argentina, el FMI estima que alinear las regulaciones laborales del país con las de otras naciones latinoamericanas podría generar un aumento del empleo superior al 5% en dos años. Sin embargo, advirtió que este incremento está supeditado a reformas complementarias en gobernanza, regulación empresarial y relaciones externas. Sin tales reformas, la liberalización del mercado laboral podría ser contraproducente, resultando en una disminución del empleo de hasta 2 puntos porcentuales a mediano plazo.

El FMI reconoció los esfuerzos del gobierno por liberalizar los mercados de productos, flexibilizar las restricciones crediticias y cambiarias, y reducir la carga regulatoria y barreras comerciales. Estas medidas, junto con la optimización de la recaudación tributaria, deberían apoyar los efectos positivos de la reforma laboral. No obstante, el organismo advirtió sobre la necesidad de gestionar cuidadosamente los efectos de la actual apertura económica, destacando que para potenciar la eficacia y durabilidad de las reformas, su implementación debe considerar el ciclo económico y los riesgos políticos, económicos y distributivos. Además, subrayó la importancia de políticas complementarias para mitigar los costos de ajuste a corto plazo, especialmente al abrir la economía al comercio y a los flujos financieros.

En cuanto a recomendaciones específicas, el FMI sugirió políticas macroeconómicas que respalden la reforma y una mayor libertad del tipo de cambio. Recordó que la inflexibilidad cambiaria en los años noventa, junto con la rigidez salarial, provocó un aumento de la informalidad y la desigualdad, debilitando el apoyo a las reformas laborales.

Asimismo, el FMI propuso mejoras en el sistema educativo y de formación profesional, antelas altas tasas de informalidad en puestos poco calificados y la deserción escolar. Consideró crucial ampliar y modernizar las escuelas técnicas para alinear las calificaciones con la demanda cambiante, especialmente en un contexto de crecimiento de los recursos naturales en ciertas provincias. Para maximizar el impacto de este fenómeno, se deben implementar políticas que fortalezcan las interconexiones y permitan que trabajadores y empresas de otros sectores y regiones también se beneficien.

Finalmente, el FMI elogió la reforma laboral por buscar una menor injerencia de la negociación salarial colectiva. El organismo argumentó que los altos salarios contractuales negociados centralizadamente pueden restringir las decisiones de contratación formal y reducir la demanda de mano de obra. Los estudios sugieren que la negociación centralizada no considera las grandes diferencias regionales en productividad y condiciones del mercado laboral, amplificando las pérdidas de empleo en las regiones menos productivas. Simulaciones indican que salarios determinados localmente podrían aumentar el empleo entre 4 y 20 puntos porcentuales.