Politica Quieren seguir gastando 

El peronismo se planta contra la eliminación de las PASO: "Es para dividir a la oposición"

Aunque históricamente evitaron las internas presidenciales, hoy las consideran vitales para ordenar su interna. El massismo, el kirchnerismo y el bloque de Pichetto coinciden en rechazar el proyecto libertario.

Miercoles, 22 de Abril de 2026

El envío de la Reforma Electoral al Senado por parte de Javier Milei activó una respuesta inmediata en las diferentes terminales del PJ. Si bien el sistema fue creado en 2009 bajo el ala de Cristina Kirchner, hoy el rechazo a su eliminación no surge de la nostalgia, sino de la supervivencia política. Dirigentes de peso consideran que, sin un candidato natural que logre el consenso de todas las tribus, las PASO son el único mecanismo que garantiza la unidad del espacio.

Desde el Frente Renovador, el dirigente Sebastián Galmarini (cuñado de Sergio Massa) fue uno de los más vocales al denunciar que la intención del Gobierno es "dividir a la oposición". Galmarini cuestionó que el proyecto no especifica cómo se seleccionarán los candidatos si se eliminan las primarias, sugiriendo que la Casa Rosada busca forzar a los partidos a volver a esquemas cerrados de decisión.

Por su parte, el peronismo federal representado por Miguel Ángel Pichetto también se sumó a la resistencia. Pichetto, quien viene tejiendo alianzas con figuras como Guillermo Moreno, sostiene que las PASO son una herramienta de "legitimación". En encuentros recientes, este sector coincidió en que cualquier alternativa electoral amplia necesita de una instancia de competencia interna para no depender de designaciones arbitrarias.

El exdirector de Aduanas, Guillermo Michel, sintetizó el pensamiento de gran parte del arco peronista en un acto en Comodoro Rivadavia: "Nadie debe ser designado candidato a dedo; el que llegue debe estar legitimado por el voto de la gente".

Mientras el oficialismo argumenta que las PASO son un "gasto inútil" de $45.000 millones, el peronismo se prepara para dar la batalla en el recinto. La estrategia parece clara: dilatar el tratamiento o buscar una suspensión transitoria en lugar de una eliminación definitiva, manteniendo viva la herramienta para cuando les toque reordenar sus propias filas de cara al 2027.