El Ministerio de Justicia, a cargo de Juan Bautista Mahiques, trabaja junto a la Secretaría de Legal y Técnica en la optimización del texto. El proyecto prioriza el endurecimiento de penas contra el delito organizado y la protección de los ciudadanos.
La gestión del presidente Javier Milei se encuentra en la etapa final de revisión de uno de sus proyectos más trascendentales: la reforma integral del Código Penal. Bajo la premisa de devolverle la seguridad a los argentinos y terminar con la impunidad, el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, ya remitió la iniciativa a la Secretaría de Legal y Técnica para una última auditoría que garantice la solidez jurídica y técnica del texto antes de su envío a la Cámara de Diputados.
Desde el Ejecutivo destacan que esta nueva versión es el resultado de un exhaustivo trabajo de síntesis y modernización. El borrador original, que llegó a contar con cerca de 900 páginas, fue optimizado para centrarse en los puntos de mayor urgencia social y eficacia institucional. Esta estrategia busca que la reforma no solo sea ambiciosa en sus objetivos, sino también viable en términos legislativos, asegurando que los cambios lleguen a la calle en el menor tiempo posible.
El proyecto de ley refleja una sintonía directa con las demandas de la sociedad civil. Entre los cambios más destacados que el oficialismo impulsa con firmeza se encuentran:
Si bien en los últimos días han circulado versiones sobre supuestas demoras por diferencias internas, desde Balcarce 50 aclaran que lo que existe es un minucioso proceso de pulido encabezado por los equipos de Karina Milei y Santiago Caputo. El objetivo es que el texto cuente con el respaldo total de la coalición de gobierno y se presente como un bloque sólido ante el Congreso.
"Se están tocando detalles técnicos para que el proyecto sea blindado. No queremos mandar una ley para que se trabe, queremos mandar una herramienta que transforme la seguridad de los argentinos", explicaron fuentes cercanas al Ministerio de Justicia. La participación de María Ibarzabal en Legal y Técnica asegura que cada artículo cumpla con los estándares constitucionales necesarios para resistir cualquier impugnación.
La mesa política nacional, liderada por la secretaria general de la Presidencia, monitorea los avances con la expectativa de que el texto sea remitido en las próximas semanas. El Gobierno evalúa estratégicamente si conviene presentar la reforma de manera integral o mediante paquetes parciales que permitan victorias legislativas rápidas en temas de alta sensibilidad popular, como la lucha contra el crimen organizado.
Con este movimiento, la administración de Javier Milei ratifica su compromiso con la agenda de orden y justicia. La reforma del Código Penal no es solo un cambio de normas, sino una declaración política: el fin de una era de leyes permisivas para dar paso a un sistema donde, finalmente, quien las hace, las paga.