En la previa de la protesta en el Congreso, Máximo Kirchner se reunió con Rodolfo Aguiar, de ATE. Acordaron un esquema de coordinación política y sindical para enfrentar a Milei en la calle y en el parlamento.
A horas de que el Congreso vuelva a convertirse en el epicentro de una pulseada política y social, con la reforma laboral como eje, el kirchnerismo decidió mover una pieza clave. Máximo Kirchner recibió este jueves en su despacho a Rodolfo Aguiar, secretario general de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), y formalizó un acercamiento que venía insinuándose en los últimos meses: el de La Cámpora con el sindicalismo combativo.
La reunión no fue un gesto aislado ni una foto de ocasión. Se dio en un contexto en el que el peronismo asume que la reforma laboral tiene los votos para ser aprobada en el Senado, tras la reconfiguración de un Congreso que hoy resulta más amigable para el oficialismo. Con ese escenario, la discusión dejó de centrarse en cómo frenar la ley y pasó a enfocarse en cómo condicionar su implementación y capitalizar el descontento social.
El entendimiento con el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) apunta a combinar la movilización callejera con una articulación parlamentaria que permita fijar posición y sostener iniciativas alternativas. La convocatoria de este viernes, que partirá a las 10 desde Salta y Avenida de Mayo, será una expresión concreta de ese esquema.

"Es alentadora la coincidencia sobre la necesidad de que mañana estemos movilizados y en la calle para enfrentar una legislación laboral que, en caso de ser aprobada, agravará el drama social que hoy viven los trabajadores y sus familias", afirmó Aguiar tras la reunión con Kirchner.
La decisión de Kirchner de respaldar al FreSU -que integran ATE, la UOM, Aceiteros, Aeronáuticos y más de 100 gremios de distintas centrales- no solo tiene impacto hacia afuera, frente al Gobierno, sino que también reordena tensiones dentro del propio peronismo. El ala sindical más combativa mantiene diferencias con la CGT, que adoptó una estrategia más cautelosa con la vía judicial como eje y sostiene puentes con gobernadores alejados del kirchnerismo, principalmente con Axel Kicillof.
El jefe de La Cámpora atraviesa un creciente enfrentamiento político con el mandatario bonaerense. En ese marco, el acercamiento al sindicalismo que confronta con la conducción cegetista adquiere una dimensión interna. No es solo una definición frente a la reforma laboral, sino una señal sobre con quiénes busca construir poder en esta etapa.
El FreSU había presionado en las últimas semanas para que la CGT convocara a un paro general. Incluso evaluó avanzar por su cuenta, pero finalmente optó por la movilización, aunque ATE confirmó una huelga propia. La jugada evitó una fractura mayor en el universo sindical, pero dejó expuestas las diferencias estratégicas. En Azopardo no solo no se sumaron a la marcha de este viernes, sino que anunciaron una movilización para el lunes, cuando hagan la presentación judicial contra la reforma en los tribunales de plaza Lavalle.
El intercambio entre Kirchner y Aguiar excedió el proyecto que debate el Senado. También abordaron la Ley de Glaciares, la baja de la edad de imputabilidad y el Acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur; analizaron el escenario político y coincidieron en que la reforma laboral "está destinada al fracaso". Además, acordaron mantener el diálogo y avanzar en futuras reuniones para definir iniciativas parlamentarias que protejan a los trabajadores. En otras palabras, discutieron el rumbo general del Gobierno y la agenda que el peronismo debería asumir en respuesta.
El dato no es menor. Tras la sangría de diputados y senadores que debilitó a los bloques del PJ y alteró la correlación de fuerzas en el Congreso, el peronismo busca reconstruir volumen político, una tarea que se plantea titánica en el escenario actual. En el ala dura k creen que parte de esa reconstrucción pasa por recuperar presencia en la calle y por ofrecer un horizonte común al llamado campo nacional y popular.
Con la aprobación de la reforma laboral prácticamente descontada en los cálculos opositores, la disputa se traslada a otro plano. La alianza entre La Cámpora y el sindicalismo combativo anticipa un clima de mayor confrontación social. "La votación puede estar definida, pero el conflicto recién empieza", se atreven a plantear en ese espacio.
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Bonos y acciones retrocedieron en una rueda de cautela global y el riesgo país volvió a superar los 550 puntos. En el mercado cambiario, el minorista en el Banco Nación cerró a $1425.